KANT, SU ESTÉTICA TRASCENDENTAL


 

En la religión de occidente, el cristianismo, el humano es biología y es espíritu.

En filosofía  hay que dar un rodeo más largo, con Kant, para llegar a consideraciones semejantes.

Kant considera que es por la moral y la metafísica que el humano, además de los átomos de sus huesos, está fuera del espacio y del tiempo.

Para ello tendrá que bregar afanosamente entre varios   pareceres, de tiempo y espacio, que pensaron sus predecesores en la filosofía.

Lo llama “cosa en sí”. Cosa que no depende de nada para existir, fuera del tiempo y del espacio.

Kant camina  entre los  callejones del espacio y del tiempo. El concepto de espacio cambia con los filósofos que lo van a considerar en el siglo que les tocó vivir. No siempre se trata de átomos.

Para Descartes, dice Wahl, el espacio no es una cosa sino la esencia de la cosa.

“Para Descartes el espacio constituye la sustancia de la materia…Para Spinoza es el espacio una tributo igual en importancia al espíritu.”
Jean Wahl, Introducción a la filosofía, Cap.VI.

Whitehead considera que el pecado de la filosofía moderna es esa separación de unas partes, respecto de otras, que es característica del espacio de Descartes. Para Whitehead “Una cosa no está sólo donde está; está también donde actúa.”

La realidad primordial son las cosas y su densidad y opacidad y es su masa aquello de las que tenemos experiencia:

 Whal:

“Cuando transferimos esta experiencia a los sentimientos, tenemos un espacio concreto, lleno de cualidades, y heterogeneidades; y cuando lo hacemos entrar en un armazón intelectual, tenemos el espacio matemático.”

Para Leibniz  el espacio es una consecuencia de las relaciones reales entre las cosas. En cambio  para Kant el espacio  no es de orden racional sino que está estrechamente relacionado con la sensibilidad.

Newton veía en el espacio y el tiempo dos especies de sensores mediante las cuales Dios  percibía al mundo:

“Para Newton eran el espacio y el tiempo los dos órganos mediante los cuales percibía Dios el universo.

 “Para Kant “son el tiempo  y el espacio los media con que organiza el hombre lo que ve.”

Este era más o menos el contexto intelectual cuando Kant se interesó por el problema. El problema de Kant ahora era el de explicar la posibilidad de las dos ciencias que parecían sólidamente constituidas  al final el siglo XVIII, y la física newtoniana.

 Al mismo tiempo quería explicar por qué otra ciencia, a saber, la metafísica, no había tenido el mismo éxito. Tenía que encontrar una sola explicación para la certidumbre de las dos primeras ciencias.”

Era un panorama complejo pero sí tuvo claridad desde el principio que no era cosa de detenerse, como los filósofos que le habían antecedido, en sólo átomos a ultranza, o sólo noúmenos a ultranza.

Esa rigidez resultó ser muy peligrosa para la tranquilidad de los pueblos.

Hasta entonces se había sostenido que el espacio era producto de las sensaciones y Kant dijo que era al revés: “Si no hubiera espacio no habría experiencia alguna.”

Es cuando hace  la exposición metafísica del espacio. Y de ahí a la Estética Trascendental. “Una forma infinita dada anteriormente a todo.”

Además el espacio es infinito y nada que sea infinito puede derivarse de la experiencia:

“El espacio y el tiempo no vienen de las sensaciones, no se derivan de la experiencia, antes bien son el origen de ésta”.

La conclusión de la Estética Trascendental de Kant es que el espacio y el tiempo son una forma del entendimiento humano y que en el tiempo están las cosas tal como se nos aparecen pero, no las “cosas en sí”.

Y dice que nosotros mismos, los humanos de carne y hueso, somos cosas en sí.

“ya que somos capaces de determinarnos por la ley moral…bajo el punto de vista científico, aparecen nuestras acciones como determinadas, pero bajo el punto de vista metafísico y moral, pueden y tiene que ser libres, luego son libres.”

Kant
“Immanuel Kant (ɪˈmaːnu̯eːl ˈkant) (Königsberg, Prusia, 22 de abril de1724 – Königsberg, 12 de febrero de 1804) fue un filósofo prusiano de la Ilustración. Es el primero y más importante representante delcriticismo y precursor del idealismo alemán y está considerado como uno de los pensadores más influyentes de la Europa moderna y de la filosofía universal.”WIKIPEDIA

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

JASPER, EL TEMA DE LA INDEPENDENCIA


 

Se independiza un país de otro y se apresura a establecer relaciones diplomáticas y comerciales con otros países, los más que se pueda. Necesita reconocimiento político internacional y dinero para organizar su reciente libertad.

De esa manera se independiza de uno y pasa a depender de muchos. No puede ese país existir aislado.  " La independencia no puede realizarse  abandonando el mundo”

Karl Jasper, La filosofía, Cap. X.

Y aun cuando así fuera, su aislamiento sería con relación a los otros, dicho de otra manera, en cierto sentido seguiría en relación con aquellos.

Este símil es semejante a lo que pasa con la independencia del hombre y de la mujer:

“La independencia absoluta es imposible”, agrega Jasper.

Frases como “soy el arquitecto de mi propio destino” se oyen bien pero corresponden poco a la realidad:

“Allí donde hay libertad, lucha con la falta de libertad, con la completa superación de esta, por desaparición de todas las resistencias, quedaría abolida la libertad misma.”

Vivimos en el mundo de la fenomenología donde todo son eslabones unidos antes y después. Libertad, libre albedrio, y otros términos semejantes, tienen su escasa dosis de aproximación y mucho de incierto.

 El hampón más rico, Don Corleone El Padrino, depende de abogados y de sus relaciones con la alta política. El político más exitoso depende de los otros políticos (no del voto del pueblo) para seguir abriéndose camino hacia el presupuesto. El escritor depende de sus vivencias con el mundo para encontrar argumentos y escribir su novela. El que vende jitomates en el puesto de la calle depende del mayorista que le surte la mercancía y que le dé buen precio. El hombre depende de la mujer para poder ser padre.

¡Eso es solidaridad!

Dibujo tomado de El País,2 de Sep.2017
La fenomenología se mueve en el tiempo y en el espacio. Jasper voltea y mira  lo único que puede aspirar a una autentica libertad  y es la independencia interior del individuo.

Tampoco existe en estado puro pues sus instintos, recuerdos y los hábitos lo sujetan. Sólo logra la independencia “haciéndose señor de sus pensamientos”

Pero entonces se encontrará que arrastra sus recuerdos y anida  para el futuro sus esperanzas.

Alguno interpreta su independencia yendo solo por el mundo sin importarle nada de lo que en él  acontezca. Es una ilusión pues se cree solo estando en medio del mundo. Si fuera a vivir lejos a la montaña, en el bosque o en el desierto, a las dos horas se le bajarían los humos de independiente y bajaría corriendo a la ciudad. Zaratustra es una entelequia imaginada por Nietzsche cuando escribía en el seno de la sociedad.

El individuo es como es, irrepetible y aspira a realizar su vida de manera positiva según pueda hacerlo, dentro de la sociedad a la que pertenece, de preferencia, pues ahí están sus raíces. O en la sociedad  a la que emigra.

Hay una escena enternecedora de lo que el individuo entiende por independencia. Cuando las leyes del trabajo le permiten jubilarse, no se va de anacoreta independiente  a las montañas. Todos conocemos lo que sucede en la realidad: busca a otros jubilados y todos los días se reúnen para tomar una taza de café y recordar los tiempos pasados.

Porque él en su ancianidad es como un retrato de cómo se portó en el pasado. Depende ineludiblemente del pretérito.

Esta serie de eslabones o entretejimientos de necesidades y circunstancias, Wahl lo explica citando a Whitehead:

“Whitehead ha acuñado la palabra “concrescencia” para connotar el crecimiento simultáneo de los distintos elementos, que en rigor no pueden llamarse elementos, en virtud de su mismo entretejerse e implicarse.”

Jean Wahl, Introducción la filosofía, Cap. X.

Jasper cree haber encontrado la luz entre toda la maraña en la que se encuentra  el individuo que se presume independiente:

“Ser independiente en el mundo significa, antes bien, una relación peculiar con el mundo; estar en él y a la vez no estar en él, estar en el mundo a la vez fuera de él.”
Jasper
 
“Karl Theodor Jaspers fue un psiquiatra y filósofo alemán, que tuvo una fuerte influencia en la teología, en la psiquiatría y en la filosofía moderna. En 1921 ocupó la cátedra de filosofía de la Universidad de Heidelberg.” Wikipedia
 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

ARISTÓTELES, VIGENTE, SIEMPRE


 

“No hay nada más educativo para la técnica filosófica que la lectura de Aristóteles.”

Manuel García Morente, Lecciones preliminares de filosofía, lección VIII.

Buscamos el sentido de esta vida en los libros, sean novelas, poesía, geología, antropología, política, economía, alpinismo…

De entrada, Morente nos dice en su obra que la Filosofía es la que nos puede llevar, de manera sistemática, no a tontas y locas, al conocimiento de la vida:

“El esfuerzo sistemático por develar el eterno enigma que hostiga   sin cesar la insaciable curiosidad del hombre, constituye la filosofía…Es la vida misma, con sus angustias y sus esperanzas, que aparece comprometida en la pregunta y arriesgada en la respuesta.”

 “Formar el concepto y luego aplicarlo”, es una de las premisas de Aristóteles. Evita que el pensamiento se pierda en divagaciones donde abundan las opiniones, y escasean los conceptos.

(Concepto: entendimiento, pensamiento, construcción mental de una unidad cognitiva de significado).

Como en esas mesas redondas de la televisión, de cinco o diez, donde todos hablan ligerito (hay excepciones) y de pronto el conductor del programa dice. “Se nos ha acabado el tiempo”.

Una de las cosas por lo que Aristóteles fue  aceptado, en la cultura de Occidente, descubierto, estudiado y conservado,  a través de los siglos, es porque no está peleado con el principio de la vida. Se le tiene como uno de los primeros científicos sietmáticos. Y también mira de frente a la Creación.

“Es evidente (para Aristóteles) que existe un primer principio y que no existe ni una serie infinita de causas, ni una infinidad de especies de causas.”

Francisco Larroyo, Aristóteles, Metafísica, Editorial Porrúa, México, 2014, Lib. XII, Cap.6

Es una manera de decir que algo primero estaba en potencia y después devino en acto.

En otras palabras, yo puedo hacer lo que veo en el cine, en la televisión o leo en los  libros: Bruce Willie, en su papel Duro de matar, San Francisco de Asís, Dorian Grey o Marco Polo, pero no lo hago.

Sólo hago lo que  yo quiero, estando libre.

Poder hacerlo, y hacerlo, son dos tiempos. Es lo que Aristóteles llama potencia y acto.

Poder hacerlo pero que no se hace hasta que se hace. Como la carne para hacer caldo de res o puchero. En tanto permanezca en el refrigerador está en potencia. Cociéndose en la olla, pasa al tiempo o estado de acto.

“Todo ser en acto tiene, al parecer, la potencia, mientras que el que tiene la potencia no siempre pasa al acto.”



Schopenhauer lo dice así:

“ Cada ser en el mundo obra según su esencia ,en la cual están contenidas en potencia ya todas sus manifestaciones activas, pero no pasan al acto más que cuando las causas exteriores las determinan, y esas manifestaciones mismas dan a conocer la esencia  de la cual emanan”.
 
 

Si usted piensa como Séneca y Schopenhauer, en el sentido que en el mundo hay mucho publicado y no alcanza el tiempo de una vida (por más longeva que sea) para leer todo, y hay que seleccionar, la lectura, la sugerencia, es Aristóteles.

 Leer a Aristóteles para permanecer en el librero y ser leído y, llegado el caso, ser vivido.

No hacer como, hacemos muchos, con la Biblia, que sólo permanece en potencia sobre la vitrina de la sala. O en mi cerebro porque la he leído cinco veces de cabo a rabo, pero el menesteroso que encuentro en la calle no conmueve mi corazón (ni mi cartera).

Morente ofrece una idea de la trayectoria que siguió el pensamiento de Aristóteles a través del tiempo hasta nuestros días. Arranca, a grandes pasos, desde la antigüedad.

“Su metafísica, su filosofía primera, constituyen también la base del pensamiento filosófico desde entonces para todo el mundo, ya sea para aceptarlo y desarrollarlo y, a veces, para oponerse a él; pero siempre la oposición supone una aceptación, aunque se para combatir.”

Sigue el acontecimiento que tuvo lugar en el seno de la Iglesia. En el principio del cristianismo fueron Pedro y Pablo. Ambos con su modo muy personal de comunicar al mundo del Evangelio.

La difícil aceptación de éste último por parte de los apóstoles. A tal punto que en momentos parecía una rivalidad con Pedro por parte de Pablo. Sólo era eso: parecía.

Análogamente, en el principio de lo que sería la filosofía de occidente, Platón y Aristóteles, después de los Presocráticos. Plenamente aceptado Platón, por la Iglesia de Cristo, no fue así con  Aristóteles.

San Agustín había abrevado mucho de Platón. De hecho fue, en  gran parte San Agustín, quien abrió las puertas de la Iglesia para que el pensamiento platónico no fuera ajeno al  cristianismo.

Aristóteles, sin embargo, tuvo que dar un rodeo, primero con los filósofos árabes. Las puertas de la Iglesia permanecían cerradas hasta que un niño, que  había sido de depositado, a la edad de cinco años en el monasterio de Monte Cassino (y luego en la universidad de Nápoles) para  su educación, empezó con el tiempo a hurgar en las bibliotecas.

 Un día se topó con el Aristóteles de los árabes. Algo encontró de inconsistente en esa interpretación y, a su vez, empezó a estudiarlo en sus fuentes originales.

El resultado fue que Aristóteles era inevitable en el terreno filosófico, laico, y no se cerraba al pensamiento espiritual.

Ambos, Santo Tomás y Aristóteles serían todo un acontecimiento de erudición hacia el interior de la Iglesia:

Morente:

“Los árabes redescubrieron a Aristóteles y los trasmitieron a la filosofía escolástica. Santo Tomás desenvuelve la filosofía de Aristóteles en la forma más monumental y perfecta que se ha conocido en occidente.”

Empero, con Aristóteles pasó lo mismo que en la actualidad con algunos cantantes de fama internacional. Aclamados hasta el delirio por las multitudes, cuando estos artistas se declaran católicos, o se interesan por el catolicismo, muchos dejan de acamarlos y hasta empiezan a atacarlos.

Así con Aristóteles en el terreno de la filosofía.

Morente:

“En el Renacimiento sufre un eclipse la influencia de la filosofía aristotélica. Nuevos conceptos, nuevas intuiciones, nuevas aspiraciones del saber humano se hacen valer en esta época. Pero a pesar de todo, la influencia de Aristóteles, aunque disminuida, no cesa por completo.”

Así fue como Platón, San Agustín, Aristóteles, Santo Tomás de Aquino, entre otros grandes pensadores (Santo Tomás de Aquino fue discípulo de San Alberto Magno), hicieron posible que la gente se saliera de la lectura fría y tautológica de la Biblia, y empezara a mezclarse con la gente de la calle, del mercado. Que penetrara en los centro de estudios no sólo  teológicos sino también filosóficos. Aprendieron y enseñaron unos de otros.

En otras palabras, que el Cristo crucificado, en la Biblia, encerrado en la lectura tautológica  inane, deviniera en actos de superación para la  humanidad.

Morente:

“La encontramos muy viva( la filosofía de Aristóteles),muy profunda en Leibniz, la encontramos profundísima ,vivísima, en Hegel, que a veces llegan a usar la misma terminología que Aristóteles; la encontramos, por último, a veces declarada en nuestros días, a veces también existente, aunque no declarada.”

Los que acostumbramos tragar comida chatarra sabemos, no obstante, que la salvación para el cuerpo está en el plato inteligente que recomiendan los nutriólogos.

Los que acostumbramos “comer” literatura chatarra sabemos que la antinomia es Aristóteles. Morente lo dice de esta maneara:

“No hay nada más educativo que romperse la cabeza contra los textos de Aristóteles.”

 
Aristóteles

“Aristóteles (en griego antiguo Ἀριστοτέλης, Aristotélēs) (384 a. C.-322 a. C.)1 2 fue un polímata: filósofo, lógico y científico de laAntigua Grecia cuyas ideas han ejercido una enorme influencia sobre la historia intelectual de Occidente por más de dos milenios.” Wikipedia

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CHESTERTON, EL PODER DE LA FICCIÓN


 

Escuchar al mundo y que el mudo me escuche a mí.

A esa dualidad se reduce el contenido de esta nota.

 Lógica que me llega de la comunidad y fantasía que es donde cabalgan mis ideas que le comunico.

Tiene relación con la conectividad. Conectados dogma religiosa  y lógica laica. Y el modo de expresarlos es la literatura. Nutrirse de la realidad de los otros y nutrir a los otros mediante el modo de decir mi ficción.

Dualidad, diversidad, de criterios  que fortalezcan a la democracia. En los países de la dictadura esto no es posible. Ahí la literatura es una eterna tautología de un color.

Chesterton no pondera la fantasía sobre la realidad, ni viceversa. Hacer la apología de una, sobre la otra, es propio de cocineros que echan a perder la sopa. O a los que les falta información

Nutrirse de la realidad del mundo, y nutrir al mundo mediante el modo de expresar mi ficción, es posible y esa dualidad a su vez fortalece a la democracia.

La democracia también es dictadura, la dictadura de la mayoría, pero ésta está obligada, constitucionalmente, a escuchar  a la minoría.

Minoría organizada para poder hacer aportes de calidad a la mayoría. En contra tesis de los países donde abundan los mini partidos políticos peleándose entre sí, sin aportar algo positivo a la comunidad sino sólo el feo rostro del caos, el presupuesto  y la corrupción. El dialogo que en ocasiones se calienta y aparece con frecuencia la polémica rebosante de inanidad.

Es la vieja película de la humanidad. Ha costado  miríadas de millones de vidas humanas. Cuando la mayoría obsoleta ya no escucha a la minoría es cuando las calles se llenan de gas lacrimógeno y de bombas molotov. De tal modo que este juego  no es ningún juego y reclama el equilibrio de la dualidad.

Los Estados inteligentes no pierden de vista la cultura de su pueblo y que ésta se adquiere mediante la literatura.

Se necesita dar este rodeo en el minado terreno de la política para apreciar las palabras de Chesterton. “La literatura es un lujo, porque es parte de lo que popularmente se llama tener lo mejor de todo”.

Gilbert K, Chesterton, Ensayos.

En otras palabras, tener la casa en orden para que pueda manifestarse libremente la fantasía del individuo.

 En la democracia mandan los políticos, no los militares, escribió alguien. De ahí que se necesiten políticos que no sean ajenos a la literatura cultural. Esto tampoco es un juego. Es una lección de historia que donde los políticos son ajenos a la cultura, amplia e incluyente, regresan los militares…

En América tenemos muchos ejemplos de estos para mostrar.

“La literatura es, en realidad, uno de esos nobles lujos que todo Estado bien gobernado debería de extender a todos; e incluso debería ser mirada como una necesidad en el más noble sentido de la palabra.”

De poco le sirve al Estado, para fortalecerlo, en el humanismo, un pueblo que el noventa por ciento de su población, para la cultura occidental, no conozca el Popol Vuh, la Leyenda de los Soles Teotihuacanos, La Eneida, el Quijote y Lo que el viento se llevó.

¿El Popol Vuh? La conectividad es eso, que no sólo se oiga la cultura occidental  donde ésta va penetrando, con su realidad, con su realidad estilo Demócrito, sino que escuche, no que elimine, la cultura que va agregando.

Porque en los pueblos  agregados, como es el caso de América ancestral, a semejanza de La Eneida de Virgilio, la vida es impensable sin la fantasía.

Chesterton aproxima una definición de lo que para él es la ficción: “El hombre de las cavernas no estaba contento con que los renos fueran reales, hizo algo que ningún animal había hecho hasta entonces o que, al parecer, haría después“, pintó un reno, su reno, en las paredes de la cueva.

Margaret Mitchell no se  contentó que la Guerra de Secesión, en Estados Unidos, fueran sólo prejuicios raciales, hambre, piojos y disentería. Escribió, sobre la porquería de todas las guerras, la más bella novela de realidad y ficción.

En los países de la dictadura Margaret Mitchell no hubiera alcanzado a escribir ni siquiera las dos primeras cuartillas de su portentosa obra.

Por eso Chesterton insiste en la dualidad de oro:

 “Toda persona sana debe de alimentarse tanto de ficción como de realidad, en algún momento de su vida; porque la realidad es una cosa que el mundo le da, mientras que la ficción es algo que ella da al mundo.”

 
Chesterton

“Gilbert Keith Chesterton ['gɪlbət ki:θ 'ʧestətən] (Londres, 29 de mayo de 1874 - Beaconsfield, 14 de junio de 1936), escritor británico de inicios del siglo XX. Cultivó, entre otros géneros, el ensayo, la narración, la biografía, la lírica, el periodismo y el libro de viajes.” WIKIPEDIA

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

JASPER, EL ARTE DE LEER LO POCO INDISPENSABLE


 

Se lee para saber, para prevenir el Alzheimer y para resistir la loca carrera de la ciudad del iPod. Pero leer mucho, y de todo, es como echar mucha agua a una buena taza de café.

 “No soy de aquellos cuyo ánimo anda siempre vago de unas en otras opiniones, sin tener norte fijo. ¿Qué ánimo ni pensamiento, o por mejor decir, qué vida sería la nuestra quitado el método, no sólo de la disputa, sino aun el de arreglar el modo de vivir?”

Cicerón, Los oficios, Cap. II

A la vez, la lectura, y la escritura, son felices sucedáneos para nosotros los que vivimos en apretadas ciudades. Debe haber una explicación razonable por lo que hay tanta demanda mundial de estupefacientes en la gente y en especial en la juventud. De seguro no es una perversión sino una necesidad para paliar algo, en lo existencial, que no hemos podido resolver ni acaso aun detectar, diagnosticar.

¿Millones de jóvenes que no pueden estudiar y si estudian no pueden trabajar? ¿Será el hacinamiento, el cartabón con el que somos medidos? Para Kierkegaard es eso:

“Es imposible edificar o ser edificado en masa, aun mas imposible que estar enamorado en cuatro o en masa.”

Sören Kierkegaard, Mi punto de vista.

Lo confesionarios ante el sacerdote, y los sillines del psiquiatra, no se dan abasto. Las cárceles están llenas, también los manicomios y los cementerios.

Lejos de la naturaleza del campo, ya no sentimos el golpe del agua en el rostro, la violencia del viento que nos envuelve, el sol que nos quema o el frío de nos hace tiritar. Nuestros mecanismos naturales de adaptación los hemos arrinconado a buen seguro bajo el techo de la buhardilla. “Abrígate bien, hijo, porque el tiempo está horrible” decimos a la menor nubecilla gris que divísanos en lontananza. “Ha, y no olvides la bufanda para protegerte el cuello”.

Se dificulta descubrir la antinomia de nuestros tiempos. En la montaña del centro de México, los campesinos del monte Teocuicani, ladera sur del Popocatépetl, están quemando copal, como desde hace milenios lo hacen, para que llueva, la tierra dé frutos y haya que comer.

En la gran  ciudad del valle, al pie del Popocatépetl, se reniega porque amaneció lloviendo y, por lo pronto, no se puede ir, ni en automóvil, a la tienda de autoservicios para comprar los víveres…

Parece que para Kierkegaard no existe tal antinomia sino por el contrario, un perfecto entendimiento:

“Porque el hecho de que dos personas  no estén realmente de acuerdo, no entraña mal entendimiento. Realmente no están de acuerdo precisamente porque se entienden la una a la otra.”

No es cuestión de dinero que en los pueblos rurales haya pocos médicos, psicólogos y psiquiatras. Es en la ciudad donde los necesitamos.

Morris:

“Los individuos que viven en un gran complejo urbano padecen una diversidad de cargas y tensiones: ruido, aire viciado, falta de ejercicio, limitación de espacio, exceso de gente, exceso de estímulos y, paradójicamente, para algunos, soledad y aburrimiento.”
Desmond Morris, El zoo humano.  

Se afianzan las ideas propias sin renunciar al dialogo, a  la dialéctica, con los otros. Y, a la vez, con el dialogo con otros, se afianzan las ideas propias. Es interesante, aleccionador, enriquecedor, conocer otras maneras de pensar.

 Pero si usted ha estado en una asamblea sindical, o de partido político, o estudiantil, donde la lista de oradores es de cincuenta, o algo así, sabe que mucho de lo que se dice ahí es pura tautología. Así con no pocos autores de libros.

Dibujo tomado de El País 17/6/2017
Jasper coincide con Cicerón en el sentido de no echar mucha agua a la taza de café:

“Es bueno elegir ante todo un filósofo capital. Es ciertamente deseable que sea uno de los mayores filósofos. Todo filósofo, estudiado a fondo, conduce paso a paso a la filosofía entera y a la historia entera de la filosofía.”

“A su propio riesgo cada lector debe escoger sus amistades en la larga galería de los escritores griegos”.

 Carlos García Gual (El País, Babelia, 08/10/16, página 11.

Todo libro es el testimonio de un esfuerzo considerable para escribirlo, publicarlo y publicitarlo. Y hay eriales culturales, en este planeta, que un libro, aun considerado el “peor”(criterio subjetivo),  es como llegar a un oasis en medio del desierto.

El asunto es que hay mucho publicado y la vida no es tan larga como para leer lo que se quisiera. O lo que se considerara lo mejor.

De seguro eso fue lo que hizo decir a Jasper:

“Para los siglos modernos es tal la masa de textos que aquí se impone la selección de lo poco indispensable.”

Karl Jasper, La filosofía.

 
Jasper

“Karl Theodor Jaspers fue un psiquiatra y filósofo alemán, que tuvo una fuerte influencia en la teología, en la psiquiatría y en la filosofía moderna. En 1921 ocupó la cátedra de filosofía de la Universidad de Heidelberg.” Wikipedia

JASPER, NIETZSCHE y LEIBNIZ


 

Nietzsche quiere llegar al nihilismo para, desde ahí, desarrollar su idea nueva del individuo y de la sociedad y, ¡acabar con el nihilismo!

No es cosa de agarrar con fanatismo a Nietzsche, ni de hipostasiar, por prejuicio religioso, o político, o de secta cultural, su pensamiento, que se sitúa entre los grandes pensadores y últimos que hasta el presente  han dado los tiempos.

Tampoco, como señala Jasper, hacer como algunos hacen con la Biblia, sacar un versículo por aquí otro por allá, y ya tenemos un revoltijo con apariencia de Verdad.

De la misma manera se saca a Nietzsche de su contexto histórico y cultural  para hacer, ahora, un Frankstein de mi modo de pensar que convenga a mis intereses. Sucede con frecuencia entre los intelectuales, aunque usted no lo crea.

De no haber existido Nietzsche quién sabe de qué estarían escribiendo estos críticos de Nietzsche. En otras palabras, mejor dicho en palabras de Bukowski: "Es como los que protestan contra la guerra; necesitan una guerra para medrar."

Leibniz relata que el rey Chrocus, conduciendo a suavos y alanos, cruzó el Rin y arrasó a Francia y Alemania. La mamá de Chrocus se dio cuenta que su hijo jamás sería capaz de construir edificios tan bellos como los de esas dos regiones y le a aconsejó su hijo que, ante la impotencia, mejor destruyera todo, lo cual su obediente hijo llevó a  cabo.
Libro Primero, Capítulo II.  

Trasladado este ejemplo histórico al terreno de la letras, y entresacando versículos nietzscheanos, nos pueden presentar a Nietzsche como un moderno Chrocus.

Sabemos que Nietzsche proclama que Dios ha muerto. Y con eso nos quedamos. Pero el que murió, dice Nietzsche, es Zeus, no Jesucristo. El cristianismo fue el que dio muerte a la religión de la Helade.

Jasper: "Dios ha muerto, la responsabilidad es del cristianismo. Porque el cristianismo destruyó todo aquello de que el hombre vivía, y particularmente la verdad trágica de la vida que conocían los griegos presocráticos."

Sigue la muerte del cristianismo con el advenimiento de  la ciencia, la cual, a su vez, colapsa porque se trata de interminables sucesos nuevos, inconexos, en la medida que aparecen las especialidades. Es cuando aparece el ateísmo de la ciencia.

Jasper: "El cristianismo ha sido capaz de  hacer avanzar esa ciencia, gracias a su cristianismo, y luego contra su cristianismo, o por lo menos contra cada una de las formas objetivas de éste ha podido asumir. La regla de vida cristiana no es una vana fantasía, como no lo es la del budismo; es una receta de felicidad."

No es lugar aquí para considerar el laicismo, el ateísmo que no cree en Dios, y el ateísmo que está contra Dios. Debía de ponerse  en conocimiento  porque no tener claridad en esto es cuando se pierde piso y al rato ya está todo confuso. ¡Y sucede con frecuencia!

Tal es la ruta crítica del pensamiento nietzscheano, para llegar a la idea del Superhombre, que va a poner coto al caos acabando con el nihilismo.

Para evitar malos entendidos, y teorías estrafalarias, el Superhombre no es más que un hombre que ha podido evitar ser demasiado humano. Es todo.

Robert F. Young nos ilustra esto, de demasiado humano, con su relato Treinta días tenía septiembre. La señorita Jones, un robot maestra de escuela, que le costó a Danby cuarenta y nueve dólares con noventa y cinco centavos, en la tienda de chácharas, piensa más lúcida que Laura, la mujer de Danby.

 Laura se había retraído a valores materiales y ya no se interesaba por la cultura, pues se la pasaba viendo programas inocuos  de televisión y pensando en comprarse un automóvil Cadillete. A eso se había reducido su existencia.

Nietzsche conoce perfectamente, de cerca,  el pensamiento cristiano porque nació en una familia de tradición religiosa. Pero su cristianismo es desde el protestantismo. ¿A qué cristianismo se refiere cuando lo condena de tan de fea manera y a cuál otro cuando hace de él  su decidida apología?

Maldecirlo y bendecirlo, el cristianismo, de manera alternativa,  es como ver la película Los juegos del destino, del director David O. Russell, con Robert De Niro, 2012, que nos presenta ese mundo bipolar tan fascinante por valioso, y absurdo, que no va a ninguna parte por más que se busca una meta.

La bipolaridad intelectual de Nietzsche es porque no acepta los rituales. Es una situación insoluble porque los rituales llenan nuestra vida. Desde ponernos los calcetines por la mañana. Cuando se abre la asamblea del sindicato con los puntos de discusión a tratar. El primer beso antes del coito, etc.

Un ritual es como un dique a la anarquía. Es defender la libertad de la decisión tomada.

Leer a Nietzsche y el cristianismo, de Carl Jasper, es como caminar a través de un mundo bipolar. Como el que gusta de navegar en ríos abundante de meandros que van y retroceden.

La totalidad es el río pero, que, debido al trágico final de Nietzsche, todavía en buena edad, éste ya no pudo recorrer en su totalidad.

Nietzsche no es un materialista, es un nihilista que repudia al nihilismo. No quería el caos sino el orden, por eso pensaba en un modo de vida mejor a este.

Tal vez la patología de bipolar no sea tan exacto en el caso de Nietzsche. Cabría  soliloquio dialéctico. Considerar  sus alternativos pareceres como el que juega “solitario” en ajedrez, cambiando de silla alterativamente.

Jasper: " No son raros en Nietzsche las interpretaciones y apreciaciones contradictorias; y para comprenderle es necesario comprender sus contradicciones."

En cierto sentido era un utopista, como Platón, que tampoco pudo ver que el Estado fuera dirigido por filósofos. Parece  que en el  fondo se trata de lo mismo, pero con diferente redacción.

¿Un mundo superior al mundo cristiano?  El cristianismo había cohesionado la vida de occidente a través del colapso del Imperio Romano pero, al parecer de Nietzsche, el hombre se ha encerrado en la ciudad, donde fermentan virus patógenos, en lugar del aire puro de las montañas, y es ya la hora de superar todo.

En la ciudad se busca el cuánto, no el qué. En la Hélade, dice Aristófanes en una de sus comedias, nos preocupábamos  por el saber, no tanto por el tener.

Sabe que Dios, el Dios del cristianismo, está mas allá del Bien y del Mal y el nuevo pensamiento debe de ir más allá de todo eso.

Vislumbra entre los cielos luminosos modos de lograrlo. Es cuando cae abatido por la enfermedad. Y todo queda como en la expedición alpina que, durante semanas, ha ido bregando en las diferentes cotas de la montaña instalando campamentos de altura. Y, cuando se  va a dar el asalto final a la cumbre, todo queda en suspenso…

Jasper: "¡Oh, es fácil demoler, pero reconstruir!" 

Nuestra carrera (no generalizamos) ahora es por el tener y no tanto por el saber cultural. Como Laura, la esposa de Danby. Lo que convierte a nuestros tiempos muy peligrosos para la sociedad. Sobran los ejemplos con sólo mirar la calle.

 Por eso leer a Nietzsche es de interés que crece en la medida que en la maravillosa tecnología encontramos una coartada para permanecer pegado al suelo.
Antes del iPod

Dibujo tomado de El País
5 agosto de 2017

No abundan los lectores que, por igual, traen un buen iPod y lo saben hacer combinar con un buen libro. ¡Por fortuna no ha todos les es dado llenar el día sólo con el iPod!

Jasper: "Todo el mundo habla, pero nadie escucha; todo se derrocha en palabras; todo se traiciona. Nietzsche muestra la inanidad  de una vida que corre sin aliento tras el lucro, presenta con todas sus repercusiones el maquinismo, la mecanización del trabajo."

Pero para leer a Nietzsche, lo advierte el mismo Jasper, es necesario que el lector esté bien parado en su modo de pensar. Que conozca  la Declaración de Principios del instituto en el que cree y milita.

De otra manera quedará atrapado, seducido, en el meandro del nihilismo nietzscheano que va y viene en un retorno sin fin. Y acabará vagando sin rumbo, como el caminante del desierto al que se le ha descompuesto la brújula y no sabe ya ni siquiera por dónde sale el sol. Lo que, con otras palabras, se conoce como “eclecticismo abandonado a fuerzas diversas”.

Jasper: " Es verdad que el hombre pensante se atreve a alejarse de la tierra firme, pero entonces no vuelve a hacer pie en parte alguna, ni en la distancia ni en el mundo del futuro."

Si no se le ha descompuesto la brújula entonces será informativo, ilustrativo, navegar por esos meandros infernales nietzscheanos, como Dante y Virgilio más allá del Aqueronte.

Todo en filosofía  tiene su contraparte, que se ilustra por filosofía positiva y filosofía negativa. No de “mala”, perversa, sino de contraste con la positiva.

Ejemplo: a mí no me gusta caminar, quiere decir que a otros sí les gusta caminar.

Balmes, en su obra El criterio, se refiere a esta antinomia cuando ilustra la idea de posibilidad e imposibilidad: “La idea expresada por esta palabra (posibilidad) es correlativa de imposibilidad, pues la una envuelve necesariamente la noción de la otra…Como quiera, en sabiendo lo que es imposibilidad, se sabe lo que es la posibilidad, y viceversa."

Bukowski lo dice sin tanto rodeo: "Pero hay que tener horas imperfectas para obtener horas perfectas."
Charles Bukowski, novela,  El capitán salió a almorzar y los marineros tomaron el barco
 

La contraparte del pensamiento nietzscheano bipolar, está, para no retroceder mucho en el tiempo, en el pensamiento leibniziano.

Leibniz no quiere destruir, como Nietzsche, para, después sobre las ruinas, volver a construir. Eso ha hecho la humanidad desde tiempos remotos y es el cuento de nunca acabar.

Leibniz, todo lo contrario, quiere aprender de esas ruinas para, desde ellas, y ya con la lección aprendida, seguir construyendo. En su obra Nuevo tratado sobre el comportamiento humano, va directo al grano y exclama:

“Reflexionando yo sobre lo nuevo y lo viejo, he visto que la mayor parte de las doctrinas recibidas son susceptibles de una recta interpretación. Desearía, por lo mismo, que los hombres de ingenio pusieran su afán en construir  y mirar hacia adelante, y no en demoler  y mirar hacia atrás. Antes deberíamos imitar a los romanos, que tan bellos edificios públicos construyeron.”

 
Leibniz

“Gottfried Wilhelm Leibniz, a veces von Leibniz1 (Leipzig, 1 de julio de 1646 - Hannover, 14 de noviembre de 1716) fue un filósofo, lógico, matemático, jurista, bibliotecario y político alemán. Fue uno de los grandes pensadores de los siglos XVII y XVIII, y se le reconoce como "El último genio universal". Realizó profundas e importantes contribuciones en las áreas de metafísica, epistemología, lógica, filosofía de la religión, así como a la matemática, física, geología, jurisprudencia e historia.”WIKIPEDIA

 

 

 

 

 

 

 

 

Justificación de la página

La idea es escribir.

El individuo, el grupo y el alpinismo de un lugar no pueden trascender si no se escribe. El que escribe está rescatando las experiencias de la generación anterior a la suya y está rescatando a su propia generación. Si los aciertos y los errores se aprovechan con inteligencia se estará preparando el terreno para una generación mejor. Y sabido es que se aprende más de los errores que de los aciertos.

Personalmente conocí a excelentes escaladores que no escribieron una palabra, no trazaron un dibujo ni tampoco dejaron una fotografía de sus ascensiones. Con el resultado que los escaladores del presente no pudieron beneficiarse de su experiencia técnica ni filosófica. ¿Cómo hicieron para superar tal obstáculo de la montaña, o cómo fue qué cometieron tal error, o qué pensaban de la vida desde la perspectiva alpina? Nadie lo supo.

En los años sesentas apareció el libro Guía del escalador mexicano, de Tomás Velásquez. Nos pareció a los escaladores de entonces que se trataba del trabajo más limitado y lleno de faltas que pudiera imaginarse. Sucedió lo mismo con 28 Bajo Cero, de Luis Costa. Hasta que alguien de nosotros dijo: “Sólo hay una manera de demostrar su contenido erróneo y limitado: haciendo un libro mejor”.

Y cuando posteriormente fueron apareciendo nuestras publicaciones entendimos que Guía y 28 son libros valiosos que nos enseñaron cómo hacer una obra alpina diferente a la composición lírica. De alguna manera los de mi generación acabamos considerando a Velásquez y a Costa como alpinistas que nos trazaron el camino y nos alejaron de la interpretación patológica llena de subjetivismos.

Subí al Valle de Las Ventanas al finalizar el verano del 2008. Invitado, para hablar de escaladas, por Alfredo Revilla y Jaime Guerrero, integrantes del Comité Administrativo del albergue alpino Miguel Hidalgo. Se desarrollaba el “Ciclo de Conferencias de Escalada 2008”.

Para mi sorpresa se habían reunido escaladores de generaciones anteriores y posteriores a la mía. Tan feliz circunstancia me dio la pauta para alejarme de los relatos de montaña, con frecuencia llenos de egomanía. ¿Habían subido los escaladores, algunos procedentes de lejanas tierras, hasta aquel refugio en lo alto de la Sierra de Pachuca sólo para oír hablar de escalada a otro escalador?

Ocupé no más de quince minutos hablando de algunas escaladas. De inmediato pasé a hacer reflexiones, dirigidas a mí mismo, tales como: “¿Por qué los escaladores de más de cincuenta años de edad ya no van a las montañas?”,etc. Automáticamente, los ahí presentes, hicieron suya la conferencia y cinco horas después seguíamos intercambiando puntos de vista. Abandonar el monólogo y pasar a la discusión dialéctica siempre da resultados positivos para todos. Afuera la helada tormenta golpeaba los grandes ventanales del albergue pero en el interior debatíamos fraternal y apasionadamente.

Tuve la fortuna de encontrar a escaladores que varias décadas atrás habían sido mis maestros en la montaña, como el caso de Raúl Pérez, de Pachuca. Saludé a mi gran amigo Raúl Revilla. Encontré al veterano y gran montañista Eder Monroy. Durante cuarenta años escuché hablar de él como uno de los pioneros del montañismo hidalguense sin haber tenido la oportunidad de conocerlo. Tuve la fortuna de conocer también a Efrén Bonilla y a Alfredo Velázquez, a la sazón, éste último, presidente de la Federación Mexicana de Deportes de Montaña y Escalada, A. C. (FMDME). Ambos pertenecientes a generaciones de más acá, con proyectos para realizare en las lejanas montañas del extranjero como sólo los jóvenes lo pueden soñar y realizar. También conocí a Carlos Velázquez, hermano de Tomás Velázquez (fallecido unos 15 años atrás).

Después los perdí de vista a todos y no sé hasta donde han caminado con el propósito de escribir. Por mi parte ofrezco en esta página los trabajos que aun conservo. Mucho me hubiera gustado incluir aquí el libro Los mexicanos en la ruta de los polacos, que relata la expedición nuestra al filo noreste del Aconcagua en 1974. Se trata de la suma de tantas faltas, no técnicas, pero sí de conducta, que estoy seguro sería de mucha utilidad para los que en el futuro sean responsables de una expedición al extranjero. Pero mi último ejemplar lo presté a Mario Campos Borges y no me lo ha regresado.

Por fortuna al filo de la medianoche llegamos a dos conclusiones: (1) los montañistas dejan de ir a la montaña porque no hay retroalimentación mediante la práctica de leer y de escribir de alpinismo. De alpinismo de todo el mundo. (2) nos gusta escribir lo exitoso y callamos deliberadamente los errores. Con el tiempo todo mundo se aburre de leer relatos maquillados. Con el nefasto resultado que los libros no se venden y las editoriales deciden ya no publicar de alpinismo…

Al final me pareció que el resultado de la jornada había alcanzado el entusiasta compromiso de escribir, escribir y más escribir.

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