BALMES, LECTURA


 

Balmes recomienda atención para la lectura, y otras actividades, o de lo contrario tendremos una apreciación pobre del texto.

El resultado puede ser una conducta errática o bien una congruente, como apunta Montaigne que el mejor libro es el individuo mismo. Puede traer en la cabeza una biblioteca completa o estar ayuno de toda lectura.

Aun el mejor actor profesional tarde o temprano se portará tal cual él es. Y entonces enseñará el cobre o el diamante o ya siquiera una buena aleación.

 “todo lo que a nuestros ojos se presenta resulta libro suficiente”.

Ensayos

Lo reafirma Kierkegaard: “la profesión de un escritor es, y debe ser, una vocación seria que implica un modo adecuado de existencia personal.”

Sören Kierkegaard, Mi punto de vista,

Había congruencia en el modo de escribir y la manera de vivir. De lo que sabemos eso ha cambiado. Conozco a varios periodistas que escriben, cuartillas enteras, advirtiendo de los males que es el fumar, y ellos fuman el contenido de una cajetilla al día...

La actividad del periodismo requiere mucha atención para  reparar en los detalles y así consignarlos en el texto. Pero, de tanto repetirlos, llegan a ser lugares comunes por lo que se llega a escribir de maneras prefabricadas. De ese modo el lector de periódicos está atado a la rueda del molino.

Para los buenos redactores de periódico, lo mismo que para los buenos lectores de periódico, sólo basta el primer párrafo, lo demás, como dijo Nietzsche, es puro periodismo. Lo que esto signifique.

“Todo se repite” dijo Wyatt Earp, el legendario Sheriff, en la película La venganza, cuando observa que los acontecimientos se parecen  a lo que tuvo que vivir en años anteriores en otros pueblos.

Es en la novelística donde hay que sentarse a la vera del camino y describir el sendero que asciende la montaña. Por ejemplo la descripción que Roger Frisón Roche hace de los prados arriba de Chamonix y da vida, o presencia, hasta a las piedras arrastradas por el glaciar.

O el movimiento donde El Rojo, uno de los personajes de la novela El primero de la cuerda, hace para acomodarse el tirante de la mochila que parece romperle la clavícula.

Balmes: “No hay lectura, no hay conversación, no hay espectáculo por insignificantes que parezcan, que no nos puedan instruir en algo. Con la atención notamos las preciosidades y las recogemos; con la distracción dejamos quizá caer al suelo el oro y las perlas como cosa baladí.”

Jaime Balmes L. El Criterio, Cap. I, apartado V, Editorial Porrúa, México, 1984.

Ajustar  la acción de leer a lo que Balmes alerta contra la indolencia, pero también contra la acción,  atontas y locas, que lleva a la tierra de nadie de las, supuestas,  cien modalidades literarias que nos venden a cada vuelta de la esquina como si fuera pomada milagrosa para callos.

Balmes: “No debemos tener el entendimiento en inacción, con peligro de que se ponga obtuso y estúpido; y, por otra parte, cuando nos proponemos ejercitarle y avivarle, conviene que su luz sea buena, para que no nos deslumbre; bien dirigida, para que no nos extravié.”

Es en los medios, por la carrera de entregar la nota en la redacción, donde todo se va emparejando, nivelando. Como si todos tuviéramos el mismo gusto. Un millón de lectores comentarán y hablarán como uno que escribió la nota del periódico.

Al estilo de los que manejan en México las “micros”, de pasajeros, y ponen a todo volumen la canción de su preferencia y que los pasajeros están obligados a escuchar. El conductor cree que todos tienen sus gustos. O bien trata de imponer a todos sus gustos. Es un salvaje atropello contra mi yo.

Es hora de recordar a Jean Wahl, el filósofo marsellés que dice: “la existencia  del yo no es la existencia del tú, ni la existencia del esto. La existencia del nosotros no es la misma  que la existencia del yo y del tú.” En otras palabras, cada quien su gusto y respetar el gusto del otro.

J. W. Introducción a la filosofía, Fondo de Cultura Económica, México, 1988

Agrega Wahl, y coincide con Montaigne, que el humanismo expresa su modo íntimo de ser por los actos que ejecuta:

“Nuestra admiración por los logros de Van Gogh, incluso de Cézzane, no puede separarse de nuestro sentir que estamos en presencia de su esfuerzo personal, en el género de pinceladas que emplean.”

Pero que los depredadores vayan por la calle (confundidos con la gente positiva) armados de modernos teléfonos móviles, nos recuerda que Wolfe observó que el perezoso trepa el árbol, en comparación con el leopardo, como el humanismo lo es frente al pasmoso desarrollo de la ciencia.

Dibujo tomado del diario El País
7 de julio de 2017
Falta mucho para que las revistas de filosofía se vendan hasta en las carnicerías. En ocasiones, muy de vez en cuando, encontramos algo de filosofía en la revista Playboy.

Desde luego hay una disciplina científica que se llama lógica que nos señala decir argumentos y nos invita a evitar las opiniones.

La lógica, se dice, es “el arte de pensar bien”, según la cultura en la que se viva. ”Don de dioses” llamó Sócrates a la lógica.

“Más por desgracia-dice Balmes-no nos aprovechamos lo bastante de este don precioso.”

Se debe a que, en nombre de la libertad, rechazamos los imperativos categóricos que nos dice la ciencia de la lógica y algunos nos vamos por las opiniones a bote pronto.

Arrebato la palabra a mi interlocutor cuando aquel apenas ha pronunciado dos cosas y no le dejo completar su argumento.

Montaigne: “la testarudez y la manía de sustentar la propias afirmaciones son características de los espíritus bajos, mientras que rectificar, corregirse, apartarse del error incluso en el calor de la discusión, destaca cualidades importantes, parece poner de manifiesto un espíritu elevado y filosófico.”

Balmes: “El conocimiento que de esta suerte se adquiere, es siempre ligero, superficial, a menudo inexacto, o totalmente errado. Sin la atención, estamos distraídos, nuestro espíritu se halla, por decirlo así, en otra parte, y, por lo mismo no ve aquello que se le muestra.”

Leer significa no ser ajeno a las ideas que corren en el siglo, lo que enseñan en las universidades, lo que se dice en los debates, en los “suplementos culturales”.

Pero sobre todo conocer a través de la lectura lo que ahí no se dice, algunas veces por falta de información, otras por repetir sólo lo que dijo el maestro.

Schopenhauer observa que con frecuencia el estudiante se queda con lo que dice el maestro y no va más allá de las “filosofías” contemporáneas. 

No se busca la filosofía fundamental y perenne:

“Los filósofos auténticos, los maestros de los siglos y hasta de los milenios, esperan callados en las estanterías a quienes los aprecian.”
Schopenhauer,Parerga y parlipomena

Esos maestros antiquísimos no son la fijibilidad anquilosada que se cree sino significan ir al encuentro de una confrontación profunda.

No son pocos los autores que rehúyen echarse la biblioteca encima. Uno de ellos es Montaigne:

“Aparte de Séneca y Plutarco, de quienes me proveo, como las Danaides, llenándome y vaciándome perpetuamente. No he tenido relación con ningún otro libro.”

No es cosa de leer sólo dos libros, promedio de cultura  al año, por cabeza, por deficiencia de los programas de educación pública, como sucede en algunos países de América.

 Dos autores leídos y releídos con atención, para Montaigne son suficientes.

Esta inusitada noticia es posible sólo si, como apunta Balmes, se pone atención a la lectura.

Balmes
 “Jaime Luciano Antonio1​ Balmes y Urpiá (en catalán, Jaume Llucià Antoni Balmes i Urpià) (Vich, Barcelona, 28 de agosto de 1810 - ibídem, 9 de julio de 1848), conocido habitualmente como Jaime Balmes, fue un filósofo, teólogo, apologista, sociólogo y tratadista político español. Familiarizado con la doctrina de santo Tomás de Aquino, Balmes es un filósofo original que no pertenece a ninguna escuela o corriente en particular,2​ al que Pío XII calificó como Príncipe de la Apologética moderna” WIKIPEDIA

 

 

 

 

PLOTINO BUSCA LAS ISLAS FELICES


 

El universo de Plotino está lleno de almas materiales e inmateriales. Éstas son las que después se llamarán como nouménica o noúmenos.

Noúmeno es ingrávido, como ángel, alma, espíritu o cosa en sí. El noúmeno mayor es Dios.

“Dios es una cosa en sí, un noúmeno, mientras que nuestra experiencia sólo puede ser una experiencia de fenómenos.”

Jean Wahl, Introducción a la filosofía, Breviario de Cultura Económica, México, 1988, Cap. III.

Los neoplatónicos se fundieron con el cristianismo, en el siglo seis, cuando el imperio romano estaba ya cristianizado. Justiniano prohibió, por un edicto, que en Atenas se enseñara filosofía.

Plotino, que nació en 205 y murió en 270, fue uno de los fundadores del Neoplatonismo. En su obra La filosofía, Jasper lo considera: "el más grande de los filósofos  místicos de occidente."

Aceptó la filosofía de Platón y en muchos aspectos tuvo una gran influencia sobre el cristianismo.

A Plotino se le considera el último filósofo pagano. Veía en la filosofía de la Hélade un universo pleno de belleza y se expresaba de la Biblia  como un libro lleno de tenebrosidades.

No se refiere a las almas buenas y almas malas, como en la Biblia, sino de cosas materiales y esencias.

Fenómenos y valores. Fenomenología y espiritualidad.

La lucha es no vencer al mal sino trascender la materialidad.

En otras palabras, no quedarse sólo en lo material. En mi yo, en mi cuadrito de cuatro por cuatro, teniendo el universo enfrente.

No es una espiritualidad bajada del cielo hacia lo humano.

 Es una trascendencia desde la materialidad.

Son los modos laico y religioso, el que se prefiera, ambos van a  dar al mismo sitio.

 
 
 
Dibujo tomado de El País
4 de enero 2017
 
“Naturaleza viva y la inanimada”, apunta Gregorio Marañón en el Lazarillo.

En otras palabras, el filosófico y el teológico.

 No son antagónicos (como con mucha frecuencia se maneja y se revuelve por las sectas intelectuales), sólo de preferencia según uno sea.

 Como el atleta que prefiere una marca de tenis y el otro atleta , otra marca. La meta es la misma: hacer ejercicio.

“Lo que posee potencia superior es extraño a la extensión”, dice Plotino, pero no antagónico.

Plotino (obra ordenada por Porfirio que, según comentadores, era muy desordenado con sus escritos, no releía sus “borradores”  ni se cuidaba de la ortografía, etc.), Cap. XXXVIII. Editado por la Universidad Nacional de México, 1923.

Para Plotino el ser real no es material, no es corpóreo:

“Extendiéndose en el espacio,  el cuerpo pierde algo de fuerza y se aleja de la potencia que corresponde al ser real e incorpóreo.”

El humano es  (la síntesis de ambas naturalezas) el que tiene, en su materialidad, algo o mucho de espiritual:

Plotino: “El mundo se conserva siempre muy lejos de la potencia del ser real, y éste lejos también de la impotencia del ser material.”

Sin embargo lo real y lo irreal se necesitan para manifestar cada uno sus potencialidades, según comenta Wahl estudiando a Hegel:

“En Hegel vemos por primera vez una crítica de la separación entre la esencia y las cualidades no esenciales. Según él, no sería la esencia esencia sino existiesen las cualidades no esenciales a que está vinculada, de suerte que lo no esencial es esencial a la esencia.”

Wahl, Cap. V.

El atleta de velocidad está siempre en la última frontera, supera la marca anterior y, a su vez, establecer(sin doping) un tiempo más corto.

El corredor de velocidad es como el escalador. Siempre en busca de la ingravidez. No es la pista de correr la meta, como no es en la montaña la cumbre, es la gravedad atmosférica contra lo que ambos luchan.

Por su peso corporal los demonios de la laguna Estigia se dan cuenta que Dante no es espíritu ingrávido como ellos.

 Canto VIII.

Porfirio dice que Plotino estaba convencido que con su cuerpo grávido  no podría alcanzar las islas Afortunadas. De ahí que piense en la manera de trascender la materia por medio de su noúmeno, de su espíritu. Para lo cual, siente que necesita ser consecuente mediante su manera de vivir.

No se le puede bajar rayitas a la báscula sino se es consecuente con la manera de comer y hacer ejercicio.

“el alma por su unión con el cuerpo está sometido al destino, a la necesidad, y no se hace libre  sino abandonando la tierra.”

Igual El Principito  pensaba que no podía viajar a las estrellas mientras su cuerpo estuviera pesado. Buscaba, como Sócrates y como Plotino, la manera de trascender lo material.

Así, dice Wahl, en el capítulo VI, es el filósofo que, desde su fenomenología, toca siempre las puertas de la teología:

“El espíritu humano va sin cesar de los átomos al éter, del éter a los electrones y así sucesivamente, descubriendo siempre algo nuevo, pero teniendo siempre delante algo nuevo que descubrir, hasta detenerse por último ante lo que ya no cabe estudiar científicamente.”

Plotino
Plotino “Nació en el 204 ó el 205 en la ciudad egipcia de Licópolis, hoy Assiut. En el 232entró en el círculo de Amonio Saccas (o Sakkas) en Alejandría, de quien también fueron discípulos Orígenes (no el cristiano)[cita requerida], Longino y Erenio. Se embarcó en 244 en la expedición del emperador Gordiano III contra los persas con el propósito de conocer la filosofía de los pueblos orientales. Fracasada la expedición y asesinado el emperador, logró dificultosamente refugiarse en Antioquía. Abrió en Roma una escuela de Filosofía (246) y llevó una vida severa: era vegetariano, no se casó ni se dejó retratar "para no dar lugar a una sombra de otra sombra". Se le atribuyeron dotes místicas de visionario y se dice de él que recogía niños huérfanos y les daba educación. Su discípulo Porfirio, autor de su biografía Vida de Plotino y de la sistematización y publicación de su obra central Enéadas, refiere que en los seis años que estuvo con él tuvo hasta 4 uniones místicas”WIKIPEDIA.

COPLESTON, ES LO QUE NO HACE


 

Carmen baila y a Eva no le gusta bailar.

Carmen no es como Eva ni Eva es como Carmen.

El individuo es por lo que hace pero también es por lo que no hace:

“Es por una especie de oposición a lo que niega los valores como afirmamos los valores.”

Jean Wahl, Introducción a la filosofía, Fondo de Cultura Económica, México, 1988

Con sobre peso corporal Juan come de todo. Luis procura el “plato  inteligente” y su peso corporal está bastante cerca de lo recomendado por la ciencia médica. No es como Juan ni éste como Luis.

Juan relativiza: “todos comen de todo”. “Todos roban”. “Todos flojean en el trabajo”. “Todos dejan novias embarazadas”. “Todos tiran basura en las calles”.

 Juan hace lo que “todos” hacen. Luis tiene sus valores personales.

¿Quién está en lo cierto? ¿Quién tiene la razón? Eso lo sabemos cuándo, en términos de salud, en el hospital nos toman nuestros signos vitales de estatura, peso y presión arterial, de uno en uno, es decir, de persona por persona.

La báscula, la escala métrica y el esfigmomanómetro de mercurio, no son sinodales dados a relativizar.

El médico no relativiza al llamar a todos juntos, pesarlos, medirlos, “presionarlos” y obtener los resultados globales, como cuando en el mercado compramos un kilo de papas o de chiles verdes: todos juntos en la báscula.

Es por nuestra individualidad por lo que nos inclinamos a desarrollar nuestras potencialidades, nuestras creencias. Cicerón cree que tenemos, en un solo individuo, de todo: individualista y gregario.

 “hemos de reflexionar que nos ha revestido, por decirlo así, de dos personas la naturaleza; una común, que es por la que todos participamos de la razón y de aquella nobleza conque excedemos a los irracionales, de la cual resulta el conocimiento para hallar las obligaciones y guardar el decoro.”

Los oficios, Cap. XXX.

Sí, es cierto, yo puedo ser futbolista o karateka o ajedrecista o el juego que hayan inventado los ingleses. En cambio lo mío puede ser corredor en la llanura. Correr a campo traviesa es lo que se hace en  México desde milenios.

Subir montañas es todavía muy anterior que correr por el campo. No por motivos deportivos pero sí religiosos (la conquista del Popocatépetl, 5,452 m. tuvo lugar en el siglo trece d. C. Ver La conquista del Popocatépetl, en este mismo blog. Clavijero anota que las primeras ascensiones a la cumbre del monte Tlaloc,4,150 m, tuvieron lugar en el periodo tolteca,200 a.C.-850.d. C.).

 Con los siglos, y por esas volteretas que da la historia, nos hicimos ajenos a las montañas y nuestra lucha al principio, que agarramos la mochila en plan  deportivo, y vamos a las montañas, consiste en que nos sentimos un tanto, o un mucho, ajenos al ambiente lejos de la ciudad.

 Somos lo que no hacemos, es decir que ahora somos de la ciudad, pero, por deporte, queremos  regresar a lo que naturalmente  fuimos. Y nos encontramos que pertenecemos a los dos mundos, el gregario y el solitario.

Es aquí donde empezamos a hacernos preguntas acerca de la vida  gregaria de la ciudad y de la soledad que significa encontrarnos en las montañas. Aquí hay muchas estrellas y allá mucho semáforos.

Se aprecia más el silencio, del desierto nocturno, cuando se vive en la contaminación acústica de las ciudades.

Igual en el campo de las ideas puedo ser esto o aquello, pero algo en particular será lo mío. Y lo ratificaré, teniendo libertad de decisión,  por lo que no hago.

Wahl: “Jasper ha llamado la atención sobre el hecho, ya percibido por Kierkegaard y Nietzsche, de que la existencia es elección. Pero esta elección está determinada por el dato que soy yo. Yo estoy en cierto sentido dado a mí mismo:”

En las historias que escriben los historiadores, igual que sucede  en los partidos políticos, también se es lo que no se hace. Se es de izquierda porque no se es de derecha y viceversa

 (Aunque ahora con eso de las “alianzas”,  con vía a las elecciones presidenciales, quien sabe dónde quedó la Declaración de Principios de cada partido. Güelfos y gibelinos, todos juntos y  revueltos, por intereses, no por ideales, furibundos anticlericales hombro con hombro con furibundos antimaterialistas).

Por ahora no aplica  aquí lo que Copleston dice:  es lo que no hace.

Jasper observa que es sano alejarse del mono conocimiento histórico ( o leer la Declaración de Principios de los diferentes partidos políticos para saber en  qué nos estamos metiendo), por decirlo de alguna manera:

“Es de aconsejar el leer siempre paralelamente varias exposiciones  de la historia, para guardarse por anticipado de sucumbir a una interpretación como presuntamente comprensible de suyo: Si se lee sólo una exposición, se impone involuntariamente su esquema.”
Karl Jasper, La filosofía.

La otra observación que Cicerón hace, en la idea de contrastar lo individual, a lo común, que todos tenemos, se refiere a la personalidad:

“y la otra particular, que es como el distintivo de cada individuo. Porque al modo que observamos en los cuerpos tanta diversidad que unos son a propósito por su  ligereza para correr, otros por sus fuerzas para luchar, y así mismo en los rostros: en unos hay gracia y en otros una seriedad majestuosa.”

 Copleston, en Historia de la filosofía, volumen 3, tomo VII, segunda sección, capítulo XVII, también subraya el hecho de que el individuo tiene de todo, para ser un demonio o un santo, un individuo solitario o un gregario.

“Es evidente que todo ser humano es un individuo que se distingue  de las demás personas y de las cosas…Actúa como miembro de una colectividad impersonal, no como un individuo. Pero, si me doy cuenta de esta situación anónima, y empiezo a formar mis propios principios de conducta, y actuar decididamente de acuerdo con ellos, aunque signifique ir en contra  de los modos habituales de actuación de mi contexto social en un determinado sentido, puede decirse que me he aproximado más a ser un individuo, a pesar de que  en otro sentido no soy ni más ni menos individuo que antes.”

Copleston
“Frederick Charles Copleston S.J., (10 de abril, 1907, Taunton, Somerset, Inglaterra – 3 de febrero, 1994, Londres, Inglaterra) fue un sacerdote de la Compañía de Jesús y un escritor de filosofía. Copleston se convirtió al catolicismo romano mientras asistía al Marlborough College. Fue el autor de la influyente obra Historia de la filosofía, publicada en once volúmenes. Es conocido además por el debate que sostuvo con el famoso pensador inglés Bertrand Russell, transmitido en 1948 por la BBC. El debate se centró en la existencia de Dios. El año siguiente debatió con A. J. Ayer sobre el positivismo lógico y la significación del lenguaje religioso.”

PLATÓN, UTOPÍA PERDIDA


 

Creer que la abundancia de dinero llega como bendición de Dios, dice Platón, es un modo utilitarista de ver las cosas. Se aleja de la moral y va en contra del interés del pueblo.

Dios vino para llenar de amor los corazones, no de dinero los bolsillos.

 Pero como sea que  en este mundo también hay ricos buenos (“hacienda bien ganada, no por malas artes ni logrereías torpes” Cicerón, Los oficios, Cap. XXVI), que ven por los demás, es por lo que Jack Reacher (Tom Cruise)dijo que el valor que tiene el oro es según quien lo posee.

En ocasiones Platón estuvo cerca del poder político y pudo observar que se llevaban los dineros de erario público, a manos llenas. Esto le hizo reflexionar sobre el fin que persigue el gobierno de un reino o ciudad-estado, como se llamaba entonces.

Pensaba en una clase política que viera por los intereses del pueblo, materiales y espirituales, incluidas educación y libertad.

Se alcanzan utopías, esta de Platón, hasta donde sabemos, nunca del todo.

Es probable que las haya habido, en los primeros siglos del imperio romano (entonces era “reino”), y en alguna otra parte del planeta cuando alguna etnia empezaba a despuntar.

Se hacían fuertes a base no tanto de la guerra sino de su moral interna. Hay numerosos casos, en la historia mundial, de grupos chicos, sanos, que triunfaron sobre grandes  naciones corruptas.

Florecían las artes, la comunidad confiaba en sus gobernantes y, en lugar de trabajar, miserablemente, ocho horas, se afanaban el equivalente de doce o catorce horas, por voluntad propia. Estaban seguros que la plus valía de su trabajo beneficiaría a la burguesía y, sobre todo, a la clase del común, por ser la más necesitada...

Catón fue aquel romano que vivía  cerca de la moral del grupo y desaconsejaba del yo particular porque, decía, es el que incuba los populismos que a la postre acaban con la moral general, y se llevan hasta la silla en la que se sentaba el conserje que cuidaba la puerta del edificio sede del palacio del emperador.

Del pícaro Lazarillo, sin moral, dice Gregorio Marañón que tiene la habilidad de presentar  sus trapacerías como hazañas dignas de alabanza pues siempre habrá bobos, o cómplices, que lo justifiquen inclusive que lo admiren y lo tengan como un paradigma:

 "Lo pésimo de esta literatura estriba en el hecho de vestir las fechorías sociales-el robo, el engaño, la informalidad ante la palabra, el mismo crimen -de una gracia tan sutil que todo lo atenúa y que acaba por justificarlo todo."



dibujo tomado de El País, 3 de junio de 2017
 “Para Catón, toda inteligencia auténtica se manifestaba en actos, y los actos revelaban al hombre. La absorción introspectiva en el yo y su cultivo significaba el colapso de un moral común, y entonces surgiría el “caudillo” capaz de fascinar con su elocuencia y sus promesas lisonjeras a un pueblo sin carácter.”

R.H.Barrow, Los romanos, Fondo de Cultura Económica, México, 2014.

¿Cómo saber cuál es el mejor  “caudillo” para el pueblo? Nadie lo sabe, ni él mismo. ¡Porque él mismo “caudillo” no se conoce de todo lo que es capaz! Ya de las más grande heroicidades para su pueblo, como de las más grandes corrupciones en contra de su pueblo.

Aquí es donde Cicerón recuerda dos cosas de  Platón, en La república:

1): “Los que se destinen al gobierno del Estado tengan muy presentes siempre estas dos máximas de Platón: la primera, que han de mirar de tal manera por el bien de los ciudadanos, que refieran a este fin todas sus acciones, olvidándose de sus propias conveniencias.”

Cicerón, Op. Cit. Cap. XXV.

Stekel, psiquiatra alemán del primer tercio del siglo veinte, decía que el profesionista se ve reflejado en sus obras según él es. Los recursos académicos, que se haya podido allegar, los va a emplear para el bien o para el mal.

 Pero esto no lo sabe (no se lo demuestra a sí mismo) hasta que se encuentra en la  disyuntiva. Hasta ese momento va a ser él mismo. Puede teorizar en un sentido o en otro pero fue eso, pura oratoria caliente. ¡Nada se pierde con prometer más que sus rivales de campaña!

Jasper hace la misma observación:

“Únicamente despierta el hombre cuando distingue el bien del mal. El hombre llega a ser, él mismo, cuando en su acción ha decidido a dónde quiere ir.”

Karl Jasper, La filosofía.

La otra advertencia que cita Cicerón, de Platón, va encaminada a hacer conciencia que más revoluciones, al interior de la nación, causa el trato desigual con la gente, que las perturbaciones que pueden llegar del exterior:

2): “…los que se desvelan por una parte de los ciudadanos y descuidan la otra, introducen un perjuicio, el más notable en el gobierno, que es la sedición y discordia; de donde nace que tomen unos el partido del pueblo, otros el de los nobles y muy pocos el partido común.”

 
Platón

“Platónn. 1 (en griego antiguo: Πλάτων) (Atenas o Egina,1 ca. 427-347 a. C.)2 fue un filósofo griego seguidor de Sócratesn. 2 y maestro de Aristóteles.3 En 387 fundó la Academia,4 institución que continuaría su marcha a lo largo de más de novecientos añosn. 3 y a la que Aristóteles acudiría desde Estagira a estudiar filosofía alrededor del 367, compartiendo, de este modo, unos veinte años de amistad y trabajo con su maestro.n. 4 Platón participó activamente en la enseñanza de la Academia y escribió, siempre en forma de diálogo, sobre los más diversos temas, tales como filosofía política, ética, psicología, antropología filosófica, epistemología, gnoseología, metafísica, cosmogonía, cosmología, filosofía del lenguaje y filosofía de la educación; intentó también plasmar en un Estado real su original teoría política,”WIKIPEDIA

 

 

 

 

 

 

 

JASPER, NO TODO PASA


 

No reconocemos ya a la persona que dejamos de ver veinte años. Nos parece que la que recordamos es una y ésta es otra. Como si hubiera cambiado radicalmente, “de un día para otro”, sin transición.

En cambio, la persona con la que convivimos todos los días, ya sea en la familia, en la fábrica o en la vecindad, nos parece de lo más natural y apenas notamos los cambios que en su fisonomía van teniendo lugar.

Este es el tema de discontinuidad y continuidad, que considera la filosofía cuando explica el Devenir. ¿Son episodios bruscos, como grandes saltos, estáticos,o se trata de un fluir lento sin detenerse?  Ambas cosas.

 Pensamos que son temas sólo del ámbito de los institutos de filosofía. Pero están presentes en la vida diaria del pueblo.

¿No nos dice el catecismo de religión, el cristianismo, que hubo una Creación y que habrá un Juicio Final?

¿Y no nos dice la Ciencia que la Evolución es un eterno fluir de trasformación y adaptación, más de cooperación que de eliminación?

Tenemos frente a nuestras narices las cosas eternas y  las cosas temporales y nosotros somos parte de todo eso. Se trata de una antinomia ya  seamos creyentes o laicos, estamos dentro del asunto.

En Enrique de Ofterdingen  Novalis “Presenta una fusión de lo pasado y lo presente, de un pasado ya vivido y de un presente nunca vivido antes.”

Nacer y morir, la niñez, adolescencia, adulto y vejez. Ideas de continuidad y discontinuidad es lo que tenemos enfrente del espejo para asomarnos a lo que pareciera el complicado tema del Devenir.

Nacer y morir es el modo antitético que nos sugieren lo inmóvil y lo que se mueve. El frío y lo caliente, lo de arriba y lo de abajo:

Wal: “Tendríamos que mencionar el mar, que pronto se tomó como símbolo del cambio universal, y cambios cíclicos, no sólo los del flujo y reflujo del mar, sino los de la noche y los del día, la vigilia y el sueño, el inspirar y el expirar, que dieron a Heráclito la idea de que  el movimiento es antitético.”

Jean Wahl, Introducción a la filosofía, Fondo de Cultura Económica, México, 1988.

Hay muchos modos de ver la continuidad y la discontinuidad. Desde Platón, Aristóteles, Kierkegaard, Hegel, James, Zenón, Bergson…El tipo continuo, los instantes separados, el  vuelo de la flecha, la luz de las estrellas, la negación que dice nada de esto es verdad sino puros construcciones intelectuales…

Entretanto imaginamos el presente como el a priori que todavía no llega, al pretérito que llevamos por todas partes en al metafórica mochila.

Wahl: “Del cambio y el tiempo se dice que son irreversibles, que van de lo anterior a lo posterior; pero a veces, por ejemplo, al despertar cuando estamos soñando, tenemos la impresión de que el tiempo vuela hacia  atrás, como si se  alejase mucho y muy velozmente de nosotros.”

Sucede también en el campo de la cultura, que lleva un ritmo suave y continuado. Pero que a la vez se ve marcada e impulsada, por hitos de pensamiento renovador.

Podemos pensar en un gran salto cultural desde Sócrates 500 a. C, y Plotino, 300 d.C. O los olmecas 1000 a C. y Miguel León Portilla 2000 d. C.

Y, sin embargo, la línea que une a todos estos episodios es la continuidad, con otro nombre, la tradición.

Esa continuidad, esa tradición, la tenemos en dos campos del pensamiento humano: la religión y la filosofía: creyentes y laicos.

Jasper: “La filosofía es en todo tiempo un rasgo esencial de hombre. Discrepando en esto de otros sectores de la historia de espíritu, puede en presuntos tiempos de decadencia aparece repentinamente un filósofo de primer orden. Plotino en el siglo III y Escoto Erigena en el IX son figuras aisladas y cumbres únicas. Se hallan con el material de sus ideas dentro de la cadena de la tradición, son quizá dependientes en todas sus ideas particulares y sin embargo aportan en conjunto una nueva y grande determinación fundamental del pensamiento.”

Karl Jasper, La filosofía, Fondo de Cultura económica, México, 1996.

No nos detenemos aquí en considerar los diferentes modos de la Dialéctica. Sólo apuntamos que Kant veía  la Dialéctica “ancestral” parecida al juego de sofismas donde pierde el que desarrolle menos ingenio (recordar Doce hombre( en pugna) sin piedad, de Sidney Lumet, 1957, con Henry Fonda).

En cambio la Dialéctica trascendental de Kant está en la perspectiva de un conocimiento positivo no sólo para la sociedad sino también para la espiritualidad:

“Dialéctica significa para él tratamiento crítico del razonamiento falso o sofistico. Y Dialéctica trascendental significa una crítica del entendimiento y de la razón en atención a sus pretensiones de suministrarnos conocimientos de las cosas en-si y de  las realidades suprasensibles.”

Frederick Copleston, Historia de la filosofía, Vol. 3 tomo VI, Cap. XIII.

Un filósofo aporta sus ideas y llena una época como algo que fluye sin cesar y a éste le sucederá otro y luego otro. Cada uno de ellos es como tremolina, como las trombas que se levantan del desierto para luego perderse de vista. 

 En contra tesis hay cosa que permanecen a través de los milenios:

Jasper: “Por eso en filosofía no está permitido decir nunca, refiriéndose a su esencia, que ha llegado su término. En cada catástrofe subsiste quizá la filosofía, siempre como pensar  efectivo de algunos individuos, incalculablemente en obras solitarias procedentes de tiempos por lo demás infecundos espiritualmente. La filosofía existe, como la religión, en todo tiempo.”

Jasper
“Karl Theodor Jaspers fue un psiquiatra y filósofo alemán, que tuvo una fuerte influencia en la teología, en la psiquiatría y en la filosofía moderna. En 1921 ocupó la cátedra de filosofía de la Universidad de Heidelberg.” Wikipedia





 

 

 

 

 

 

 

 

 

CICERÓN, VIDA VIVIDA


 

Tener conciencia de existir es de más importancia para el pueblo que para los filósofos. Los filósofos la teorizan pero el pueblo la vive.

Perdida la salud del cuerpo, y  de la sociedad, luego añoramos cuando éramos felices, y ya no somos, por no haber tenido conciencia de la existencia cuando teníamos salud.

Cuando teníamos la dentadura sana y completa y la columna dorsal estaba vertical y las rodillas no me dolían.

En la perspectiva que se aprecie la existencia de las cosas, que se tenga conciencia de las cosas, Cicerón veía su mundo antiguo, pagano, hundirse, emerger y volver a hundirse.

Sectas religiosas venidas de todas partes, magia, superstición, cautivos, esclavos, libertos (los cristianos todavía no contaban), árabes, africanos, germanos, iberos… Y en el interior  el reino, la república, el imperio, senadores, pretorianos… Cicerón  escribe para  que su universo romano  no se pierda y deje de progresar:

“Hay algunas sectas que, según los fines que se proponen del bien y del mal, las desfiguran en un todo.”

Cicerón, Los oficios, Espasa -Calpe S.A. Madrid, España, 1980.

De ahí que tener conciencia no sólo es asunto de los filósofos sino, sobre todo, de los pueblos.

El día que Cicerón  escribió sus Oficios, había  en el planeta más de veinte países (entonces reinos) que bien podrían suscribir lo anterior. En medio del caos pensaban cuando eran felices, pero que entonces no tenían conciencia que lo eran.

Nos percatamos de lo que valen nuestras rodillas  hasta que, el subir una escalera, sentimos que es un suplicio real.

Eso es brutalmente más real, la manera de concientizar que existo, que el pienso de Descartes, que la tensión de Kierkegaard, que el Uno de Plotino, la Nada de Heidegger o que la Elección desde mi yo de Jasper.

Entre los mexicanos de tiempos precristianos  Mictlantecuhtli es el dios de la muerte o del mundo subterráneo. De modo que, por contraste (o contra tesis, dicotomías, que tanto se buscan en la cultura occidental), había plena conciencia de la vida, de la existencia. No era la morbosa inclinación hacia la muerte sino recordar que este día se es y cómo se vive.
Tzompantli
 

Tzompantli
 Y para que esa realidad no se olvidara,  entre los placeres de la dulce vida, había por todas partes, de México-Tenochtitlán, un zompantli o muro de los cráneos de humanos. Estaba presente el imperativo: “¡No lo olvides, existes hoy!”

Sólo Nezahualcóyotl (y unos pocos más), en el México Antiguo,  tuvo duda si en verdad existimos o sólo soñamos.

La existencia  no se intelectualiza sino que se vive:

Wahl dice que “no puede resolverse teóricamente el problema de la existencia. Sólo puede resolverse en la práctica, sintiendo las experiencias individuales de la unión del propio pasado y futuro en el propio presente siempre  nuevo.”

 Jean Wahl, Introducción a la filosofía, Fondo de Cultura Económica, México, 1988.

Se entenderá más de cerca si imaginamos a alguien tomar clases de alpinismo sin ir nunca a la montaña...Así de absurdo es sólo intelectualizar la vida. Quizá tanto, al revés,  como una vida empírica sin ser pensada.

Heráclito, entre los griegos, niega el Ser porque cree que no hay algo estático por siempre. En su lugar proclama el movimiento que se hace y se rehace continuamente en todo momento. ¿Cómo tener conciencia de tierra firme si todo se mueve? Parece que bajo estas condiciones no hay existencia, es decir, ser estable.

Era necesario esperar a Platón para conocer una posición dialéctica en la que parece que, a la postre, se llega al mismo punto al considerar este filósofo tener conciencia de existencia tanto de cosas como de esencias:

“no sólo hay un mundo inteligible, sino que también las cosas sensibles son en cierto sentido. “

Las sensibles son las que cambian y las inteligibles permanecen.

El Devenir (y ojalá todos nos interesamos por el tema) tiene mucho que ver con la responsabilidad del humano ante sí y a ante la sociedad.

 Todo pasa, como el viajero que cruza una ciudad por la que no ha de volver y le da lo mismo encochinar, ensuciar, ¡y haber quien la limpia!

 O bien el que vive, de fijo,  en esa ciudad y le interesa tener en orden los diversos asuntos de su entorno, empezando por la basura en la calle.

A) Todos morimos, como individuos,  y qué me importa como quede el mundo, ¡ahí se las arreglan!

B) No morimos, como grupo,  y más vale dejar limpio el mundo para los que ocuparán nuestro espacio.

En otras palabras, somos más allá de este inmediato ser biológico. Trasciende, el mero pienso luego existo, con esa existencia que ahora tiene esencia. ¡Y mis rodillas me lo recuerdan a cada momento!

“Ser hombre es llegar a ser hombre” dice Jasper en La filosofía. No quiere decir algo chocante sino que haya conciencia de existencia.

¡Y en ocasiones, con recoger un papel de la calle, que algún irresponsable arrojó, ya se tiene el retrato del individuo!

Si salva al mundo  o realiza grande proezas aquí, o allá, como Superman, es de la misma estatura que el que recogió el papel,  es decir, de la dimensión fuera del tiempo y del espacio, que igual impacta al yo particular que a la vida social. ¡Tener conciencia de existencia social!

En otras palabras, el individuo, la sociedad que no es capaz de recoger el papel que ensucia las calles, ¡y pintarrajea  las paredes! que no se sorprenda cuando su ciudad esté tan criminalizada que ya ni pueda salir a la calle.


 ¡No se puede ser irresponsable y exigir un mundo perfecto!

¡Que el gobierno recoja la basura de la calle, por eso pago mis impuestos”, se oye decir con frecuencia. Es cuando Cicerón dice:

 “Los que miden el sumo bien por su propia conveniencia sólo se aman a sí mismos, y así, en ofreciéndoseles  alguna incomodidad por guardar las obligaciones de amistad, justicia, etc. faltarán a ellas por no faltar a su comodidad.”

Pero no hay que ponerse tan  serios. Darle contenido a la vida sin olvidar que el juego y la risa son partes importantes de ella.

Nada más serios es un fastidio para todos. Y nada más risa puede ser una enfermedad con repercusiones negativas para la sociedad.

 Cicerón anota: “No nos ha colocado en el mundo la naturaleza para jugos y pasatiempos, sino para una vida seria y para acciones de gravedad e importancia.”

Y se apresura a añadir:

“No es decir esto que nunca hayamos de chancearnos y divertirnos, pero así como se usa del sueño y de otros desahogos, después de haber  satisfechos cumplidamente con los cuidados  graves y serios.”

Cicerón
“Marco Tulio Cicerón, en latín Marcus Tullius Cicero1 (pronunciado ['mar.kʊs 'tul.liʊs ˈkɪkɛroː]), (Arpino, 3 de enero de 106 a. C. - Formia, 7 de diciembre de 43 a. C.) fue un jurista, político, filósofo, escritor y orador romano. Es considerado uno de los más grandes retóricos y estilistas de la prosa en latín de la República romana.WIKIPEDIA

Justificación de la página

La idea es escribir.

El individuo, el grupo y el alpinismo de un lugar no pueden trascender si no se escribe. El que escribe está rescatando las experiencias de la generación anterior a la suya y está rescatando a su propia generación. Si los aciertos y los errores se aprovechan con inteligencia se estará preparando el terreno para una generación mejor. Y sabido es que se aprende más de los errores que de los aciertos.

Personalmente conocí a excelentes escaladores que no escribieron una palabra, no trazaron un dibujo ni tampoco dejaron una fotografía de sus ascensiones. Con el resultado que los escaladores del presente no pudieron beneficiarse de su experiencia técnica ni filosófica. ¿Cómo hicieron para superar tal obstáculo de la montaña, o cómo fue qué cometieron tal error, o qué pensaban de la vida desde la perspectiva alpina? Nadie lo supo.

En los años sesentas apareció el libro Guía del escalador mexicano, de Tomás Velásquez. Nos pareció a los escaladores de entonces que se trataba del trabajo más limitado y lleno de faltas que pudiera imaginarse. Sucedió lo mismo con 28 Bajo Cero, de Luis Costa. Hasta que alguien de nosotros dijo: “Sólo hay una manera de demostrar su contenido erróneo y limitado: haciendo un libro mejor”.

Y cuando posteriormente fueron apareciendo nuestras publicaciones entendimos que Guía y 28 son libros valiosos que nos enseñaron cómo hacer una obra alpina diferente a la composición lírica. De alguna manera los de mi generación acabamos considerando a Velásquez y a Costa como alpinistas que nos trazaron el camino y nos alejaron de la interpretación patológica llena de subjetivismos.

Subí al Valle de Las Ventanas al finalizar el verano del 2008. Invitado, para hablar de escaladas, por Alfredo Revilla y Jaime Guerrero, integrantes del Comité Administrativo del albergue alpino Miguel Hidalgo. Se desarrollaba el “Ciclo de Conferencias de Escalada 2008”.

Para mi sorpresa se habían reunido escaladores de generaciones anteriores y posteriores a la mía. Tan feliz circunstancia me dio la pauta para alejarme de los relatos de montaña, con frecuencia llenos de egomanía. ¿Habían subido los escaladores, algunos procedentes de lejanas tierras, hasta aquel refugio en lo alto de la Sierra de Pachuca sólo para oír hablar de escalada a otro escalador?

Ocupé no más de quince minutos hablando de algunas escaladas. De inmediato pasé a hacer reflexiones, dirigidas a mí mismo, tales como: “¿Por qué los escaladores de más de cincuenta años de edad ya no van a las montañas?”,etc. Automáticamente, los ahí presentes, hicieron suya la conferencia y cinco horas después seguíamos intercambiando puntos de vista. Abandonar el monólogo y pasar a la discusión dialéctica siempre da resultados positivos para todos. Afuera la helada tormenta golpeaba los grandes ventanales del albergue pero en el interior debatíamos fraternal y apasionadamente.

Tuve la fortuna de encontrar a escaladores que varias décadas atrás habían sido mis maestros en la montaña, como el caso de Raúl Pérez, de Pachuca. Saludé a mi gran amigo Raúl Revilla. Encontré al veterano y gran montañista Eder Monroy. Durante cuarenta años escuché hablar de él como uno de los pioneros del montañismo hidalguense sin haber tenido la oportunidad de conocerlo. Tuve la fortuna de conocer también a Efrén Bonilla y a Alfredo Velázquez, a la sazón, éste último, presidente de la Federación Mexicana de Deportes de Montaña y Escalada, A. C. (FMDME). Ambos pertenecientes a generaciones de más acá, con proyectos para realizare en las lejanas montañas del extranjero como sólo los jóvenes lo pueden soñar y realizar. También conocí a Carlos Velázquez, hermano de Tomás Velázquez (fallecido unos 15 años atrás).

Después los perdí de vista a todos y no sé hasta donde han caminado con el propósito de escribir. Por mi parte ofrezco en esta página los trabajos que aun conservo. Mucho me hubiera gustado incluir aquí el libro Los mexicanos en la ruta de los polacos, que relata la expedición nuestra al filo noreste del Aconcagua en 1974. Se trata de la suma de tantas faltas, no técnicas, pero sí de conducta, que estoy seguro sería de mucha utilidad para los que en el futuro sean responsables de una expedición al extranjero. Pero mi último ejemplar lo presté a Mario Campos Borges y no me lo ha regresado.

Por fortuna al filo de la medianoche llegamos a dos conclusiones: (1) los montañistas dejan de ir a la montaña porque no hay retroalimentación mediante la práctica de leer y de escribir de alpinismo. De alpinismo de todo el mundo. (2) nos gusta escribir lo exitoso y callamos deliberadamente los errores. Con el tiempo todo mundo se aburre de leer relatos maquillados. Con el nefasto resultado que los libros no se venden y las editoriales deciden ya no publicar de alpinismo…

Al final me pareció que el resultado de la jornada había alcanzado el entusiasta compromiso de escribir, escribir y más escribir.

Seguidores