LA LIBERTAD, SEGÚN HEGEL-NOHL


 

“La libertad presupone siempre una ley.” H.N.

Difícil pensar en la libertad siendo parte de la regularidad natural de un mundo exterior en el que, escribe Nohl,”somos empujados por impulsos y representaciones como las bolas de billar por el taco y la banda.”

Un mundo mecánico en el que los animales no tienen  culpa moral por carecer de libertad de decisión. Sólo son parte ciega de la causa y el efecto.

La ciencia, con su fenomenología, no deja nada al hombre para dónde hacerse. El cielo tampoco con su determinismo del legislador divino.

Hay leyes por todos lados, aun para las criaturas nouménicas. Los dioses no pueden hacer el mal porque dejarían de ser dioses. El diablo no puede hacer el bien porque ya no sería diablo.

Vamos como el tren sobre los rieles, con un punto de partida y otro de llegada pero, sin apartarse de la ruta trazada.

Es aquí donde hace su aparición “algo” que es capaz de ignorar  todos los determinismos nouménicos  y a toda ética atomística.

A través del tiempo ha recibido varios nombres. Lo griegos le llamaron Prometeo, los teotihuacanos, Quetzalcóatl, la ciencia, Célula Primordial y los filósofos, Voluntad.

¿De dónde salió esa Voluntad? Se siguen dando palos de ciego para despejar esa pregunta.

Para unos no es otra cosa que combinaciones, de sustancias químicas, que bullen en el cerebro. Para otros es una cosa en sí, algo que existe con independencia del espacio y del tiempo.

Como sea, lo cierto es que Hegel dice que cuando una voluntad no acepta las circunstancias como motivos, “la relación causal no se verifica. Las circunstancias no se comportan como causas ni mi voluntad como efecto de aquellas.”

Nohl coincide y agrega: “las circunstancias o motivos sólo tiene dominio sobre el hombre hasta donde él mismo se lo concede.”

Herman Nohl, Introducción a la ética.

Es cuando la voluntad tiene relación con la libertad y demás cuestiones de ética, moral, culpa, castigo, expiación y reconciliación.
 
La libertad nos parece una entelequia a los hombres del común. Como un tema que sirve de juego mental para entretenerse  los intelectuales. Parecido al llenar el crucigrama. O como nosotros matamos el tedio jugando en la mesa de billar o en la cancha del futbol.

Un amigo mío lleva varias sesiones de quimioterapia por cáncer en  el paladar, pero no puede dejar de fumar. Otro tiene cáncer en el páncreas y le es imposible abstenerse de beber alcohol. El diabético no puede imaginar su vida sin bebidas dulces, incluidos jugos, café (con azúcar) y “refrescos”. A mí me es imposible ingerir alimentos sin sal. El  de sobrepeso considera una tragedia  dejar de comer pan...Además otras cuarenta y cinco imperativos categóricos que Jesús dijo en el Sermón de la Montaña, que corresponden  a otras tantas patologías.
 
Algunos somos como el prisionero que, desde su celda en la cárcel, exige libertad para el mundo de allá afuera...Queremos reformar al mundo  pero somos impotentes ante el tabaco, el alcohol, el azúcar, el pan...

Y, con todo, nos creemos hombres libres por más que  estamos conscientes que “somos empujados por impulsos y representaciones como las bolas de billar por el taco y la banda.”

Es cuando nos detenemos y preguntamos “de qué se trata eso de la libertad?
 
En tiempos de Heidegger todavía se pensaba que "yo mismo decido mi manera de ser y el carácter del hombre es la libertad, según mis estructuras naturales. "En la actualidad se le impone desde los medios, cómo vestir, cómo hablar, qué comer, cómo bailar...
 
Hegel: "el hombre no puede existir sino en referencia  esencial con una exterioridad que es el mundo."

Lo que Nohl dice (las circunstancias o motivos sólo tiene dominio sobre el hombre hasta donde él mismo se lo concede) se refiere a los humanos, pero los demasiado humanos estamos indefensos ante nuestros propios hábitos patógenos: para empezar:  fumar, alcohol, azúcar, sal, pan.
Y todavía faltan los imperativos categóricos, que Jesús dijo , y que, de no hacerle caso, cortan el camino hacia nuestra libertad.
Ser dueño de mi voluntad me hace libre pero ahora  tengo responsabilidad moral ante las leyes de los hombres y  del cielo.


Encantadora   esta libertad, al parecer tan halagüeña para mi yo, pero lo que sucedió fue que ahora me encuentro parado ante una pregunta: ¿qué hago con mi libertad?

Me comporto como la bola de billar “empujado por los instintos y representaciones” en un mundo in moral como las bestias de la selva. O como apunta Nohl, las circunstancias tienen dominio sobre mí  con la exigencia moral saliéndome al encuentro a cada vuelta de la esquina.

Algunos deciden escapar por la trastienda. Nohl la llama cinismo: “En todos los casos en que el cuerpo absorbe demasiado interés y se hace roma la conciencia de la elevación espiritual, el hombre se vuelve cínico.”

Dibujo tomado de
El País Dic. 2017 
Interesante las consideraciones que Nohl hace del hombre que, delinquiendo, pierde su libertad. Y con ello su lugar en la sociedad.

Es mediante el aislamiento y el castigo como puede recuperar todo. El aislamiento lo hará reflexionar  respecto del lugar que ha perdido en la sociedad. El castigo (no la venganza) es saldar la cuenta con la sociedad a la que hirió.

Schopenhauer dice que el peor castigo para el que ha cometido una falta, y nunca es castigado por ello, por ser muy listo y se evada, o porque lo protegen, cargará por siempre con el peso de la culpa.

El confesionario del sacerdote, para la reconciliación con su conciencia, así como  el castigo mencionado por las leyes civiles, para la reintegración del individuo a la sociedad, son prácticas que tiene miles de años. Y más acá, el psicoanálisis, Por algo será que no pierden validez.

Religión, “castigo” de las leyes civiles, como se ha mencionado, y el recurso de la ciencia psiquiátrica, son, recursos,  salvavidas, con las que contamos, al presente, para volver a recuperar la libertad, física y de conciencia. Y volver a ocupar un lugar en la sociedad.

Recurriremos a cualquiera de estos recursos si somos amantes de la libertad, salvo que, como dice Nohl, nuestra conciencia se haya vuelto roma…

Nohl: “reconducir  al delincuente a la reflexión sobre sí mismo y al justo empleo de su libertad, para que pueda volver  a estimarse  y a sentirse responsable, este es el carácter de expiación de castigo; y reconducirlo a la comunidad, de la que sentirá nostalgia al estar separado de ella.”

 
                                              Nohl

Hermann Nohl. “(Berlín, 1879-Gotinga, 1960) Pedagogo y filósofo alemán. Fue discípulo de Dilthey y profesor en Gotinga. Editó los Escritos teológicos de juventud, de Hegel (1907), y es autor, entre otras obras, de Sócrates y la ética (1904), Introducción a la filosofía (1934), Antropología pedagógica (1938) e Introducción a la ética (1939)”.WIKIPEDIA

 

 

 

 

 

MONTAIGNE, DOS REALIDADES EN LA EDUCACIÓN DE LOS NIÑOS


 

“Vemos las cosas porque suceden, no suceden a causa de que nosotros las vemos.”

 Escribió Montaigne en su obra Ensayos, en el siglo dieciséis. No se imaginó que acertaba en las dos maneras.

Exacto  en la observación de la “realidad verdadera”, realidad empírica, pero también acertó en lo que en su tiempo no pudo imaginar, y es en la “realidad virtual”, esa en la que vivimos todos, sobre todo los niños.

Donde suceden las cosas a causa de que nosotros las vemos. Lo virtual que forma y deforma, según el uso que se le quiera dar. Y el uso que se le va a dar es en relación a la reserva de vitaminas culturales de que disponga la comunidad.

Por eso la gente de Coal Valley se apresuraba para que sus niños estudiaran.

En el mundo no hay muchos Coal Valley.

La realidad virtual está en  todas las pantallas chicas y grandes en el siglo veintiuno, llámese cine, televisión o celular, para bien y para mal, según el uso que se les.

Porque  el uso que se le dé a esas dos realidades no está enteramente en nuestras manos,  sino en las influencias de fuera que llegan a  casa.

Mezcladas a tal punto  que aun a los adultos nos cuesta separar una de otra. Se dan casos (ha sucedido en México), aunque usted no lo crea, en que alguna actriz ha sido agredida en la calle porque en la telenovela es la que actuaba de “mala”. Lo virtual se creyó como una realidad.

Ahora imaginemos lo que todo este revoltijo, de realidad y virtualidad, tiene lugar en la mente de un niño de cinco años.

 En pedagogía  se da por hecho que lo que se vive a esta edad va a marcar al individuo a lo largo de toda su vida. Y lo confirman las excepciones. 

Y está investigado que los niños pasan cientos de horas al año frente a las pantallas de todos tamaños, con su gran dosis de realidad virtual, empezando por las caricaturas.

La formación de los niños es prioritario en los programas de educación de  los países, aunque en la realidad en no pocos casos es para llenar el expediente de nación civilizada, al mostrarse deficiente  con el presupuesto para educación.

O programas oficiales  de educación nacional que se inclinan por una abstracción ideológica y se desatiende  de la media nacional.

En el pueblo de Coal Valley (When calls the Heart, serie cinematográfica basada en la novela  de Janette Oke ) acaba de hacer explosión una mina que dejó a 57 mineros muertos. Muchos niños han quedado huérfanos.

Las madres del lugar se organizan y, aunque ya sin el sustento económico que significaba el salario del marido, pagan el sueldo de una maestra. Le dicen el primer día de clases: “Ahora la educación  de nuestros niños es la única esperanza de poder salir adelante”.

Sólo que se trata de una educación integral. La maestra les enseña idioma y ciencia y la comunidad paga también  al pastor que se encarga de lo  religioso.

La noticia  es que esto de lo real y lo virtual, y su impacto en la vida de la sociedad, viene de muy lejos. Desde Homero y los poetas de su época en la Helade.

Nos llega porque lo que llamamos “cultura occidental”, muy valiosa en su conjunto, tiene un alto porcentaje de cultura griega, digamos, así, a bote pronto, el noventa por ciento de griego y el resto por las vía del cristianismo.

Por lo mismo hay  que recordar que Sócrates, Adimato y otros filosofos, están discurriendo qué circunstancias deberían tomarse en cuenta para la formación del corpus  de una constitución política que rija la vida de los habitantes de una República que apenas se piensa fundar.

El punto es que Platón en su tiempo (hace veinticinco siglos) ya daba la voz de alerta contra este modo, virtual, de enseñar  a los niños. Encontraba pernicioso que poetas y dramaturgos escribieran tantas fabulas de diosas y dioses. Defectos  de los humanos achacados a los dioses. 

San Agustín, siguiendo a Platón, dice que detestaba la literatura griega por las fábulas que en ella encontraba: “Supongo que también a los niños griegos les pasará lo mismo con Virgilio, cuando lo tienen que aprender a la fuerza, como yo a Homero…

 Lo niños oían eso y su formación acusaba una deformación o, mala formación.

 Los dioses no pueden ser malos, como escriben los poetas, dice Sócrates.

“Porque en mi opinión, diríamos que los poetas y los escritores de fabulas dan una idea errónea de los hombres cuando  dicen que los malos son felices y los de bien son desgraciados; que la injusticia es benéfica mientras se lleva acabo de manera oculta, y que la justicia daña a quien  la práctica y favorece a los demás. Tales discursos serían prohibidos y ordenaríamos a los escritores que en lo sucesivo dijeran lo contrario, lo mismo en verso que en prosa"
 
                                                               Montaigne
“Michel Eyquem de Montaigne (Castillo de Montaigne, Saint-Michel-de-Montaigne, cerca de Burdeos, 28 de febrero de 1533 - ibíd., 13 de septiembre de 1592) fue un filósofo, escritor, humanista, moralista y políticofrancés del Renacimiento, autor de los Ensayos, y creador del género literario conocido en la Edad Moderna como ensayo.”Wikipedia

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

H.NOHL, PARA ESCRIBIR NOVELAS


 

Hedonismo de barriada llenan las cuartillas para que, por ahí, en unos renglones, resalten los valores esenciales. Así se escribía antes.

Es una  técnica literaria que se utilizó mucho en la novela. El idiota, de Dostoievski, Un  tranvía llamado deseo, de Tennessee William.

 Conductas vulgares y groseras que envían al manicomio al que se atreve hablar diferente a ellos.

"No todos encajamos en este mundo-le dijo el detective River, de la serie policiaca, a su psiquiatra-En este mundo nadie puede ser diferente o extraño o problemático. O te encierran".

Blance DuBois, de Un tranvía,  quería que la gente leyera de los clásicos y, los del barrio, acabaron llamando para que le pusieran la camisa de fuerza y la llevaran al manicomio.

 “Podríamos creer que se trata del contraste   entre optimismo y pesimismo, tal como se discute en la mayoría  de los libros de ética, es decir, de la teoría según la cual  predominan en el mundo las alegrías, o las penas.” 

Herman Nohl, Introducción a la ética.

No sabemos si se puede decir que esa reacción es  connatural al hombre. Claudio( escribió numerosos libros sobre la vida de los etruscos) sabía que la única manera de que no lo mataran, porque lo consideraban el sucesor de Calígula, para el trono de Roma, era hacerse pasar por tonto. ¡Y lo logró! En cambio a Germánico, el gran guerrero y merecedor con méritos sobrados para ser nombrado emperador, nunca llegó a tal, lo fueron envenenando lentamente en los alimentos.

Apartarse de la “técnica bipolar” y llevar los personajes felices, en un ambiente normal (la media social) y lleno de sol, es condenar la nota periodística, o la novela, a no ser publicada.
 Bukowski

“Mejor escriba qué tipo de zapatos usa Melania Trump” eso es lo que venden los escaparates de las librerías. O los libros del sexenio que sacan los trapitos al sol de los posibles presidenciables. ¡Esa es literatura caliente!

Está muy arraigada la vieja técnica de los personajes bipolares. En un  párrafo felices y en el siguiente desgraciados. Canguro, de D.H.Lawrence, Hambre, de Hamsun Kunt…

Enrique Jardiel Poncela  dosifica el pesimismo con el utilitarismo y el humorismo. El secreto de Bowkouski es que  alterna lo vulgar con lo poético y lo filosófico.

El suspenso de la  técnica de la novela policiaca es a base de dar al lector una serie de pistas falsas y al final resolver felizmente el embrollo.

Seguramente estos novelistas aprendieron la técnica de Dios. Llegaremos al final feliz pero antes vamos para acá y para allá entre el laberinto de pistas    que en su momento nos parecen definitorias.

Es una propedéutica inhumana para llegar a ser humanos. De manera  despiadada Jesús llega a decirle “Satanás” al  discípulo que él ha escogido como primer vicario de su Iglesia.

Así como el espíritu de la calle tiene sus altas y sus bajas, más bajas que  altas, a la intelectualidad no le va de distinta manera.

Se habla y se escribe como se es. No de otra manera. Ni siquiera Dios puede ser distinto de como es, dejaría de ser Dios. Con mayor razón los primates que aspiramos a ser  humanos. 

Nohl: “El contenido no puede estar sin la forma. Un algo interior que se exterioriza: he aquí nuestra vida,”

Mucho de lo que se escribe en las novelas es tratar, en nombre de la libertad personal, de eludir este determinismo de la ciencia, que en nada se diferencia del determinismo teológico.

Las novelas que gustan a los trabajadores (las que más venden las librerías no son sólo calientes sino incendiarias) son las que contrastan, fuertemente, la miseria del proletariado con la opulencia de la burguesía. La madre, de Gorki. O el referente moderno, en la literatura de este género, La noche quedó atrás  (Fuera de la noche), de Jean Valtin.

Los filósofos también tienen lo suyo, si bien con una técnica, o modo de decir, muy especializado. Nietzsche se sirve de los imperativos categóricos para sacudir la inercia de la sociedad.

"Un papel que hay que estar descifrando casi una semana, porque casi todo son signos y jeroglíficos", le dijo Tom Sawyer a Huck Finn. 

Las abstracciones en filosofía (el equivalente a las  sectas religiosas o a las sectas literarias), son festejadas por sus seguidores pero, aunque consideradas clásicas, no alcanzan al público de cultura universal.

Todos, sea la nota periodística, la novela o la obra de filosofía, van diciendo su verdad, publicando  que es la verdad.

Alguno, como Faulkner, se desatiende de esos altibajos. Sus personajes  neuróticos son neuróticos, por sí, pero no llevados a ese estado por técnica literaria.

Nohl nos recuerda a  Epicteto, a Séneca, a Marco Aurelio y a  tantos otros que nos dicen que no hay por qué dar tantos brincos estando el suelo tan parejo. Una manera antigua  de decir lo que ahora se conoce como estrés, ansiedad y demás fantasmas que inventamos (sobre todo en las noches de insomnio) con tintes de absoluta realidad.

Tenemos un poco de todo y, de ese poco del  todo,  los novelistas hacen una abstracción y lo ponen como un todo.
 

“Todas esas cosas que nos alegran  o atormentan no son lo último, sino solo momentos pasajeros; de que el instante al que atribuimos tanto valor, no pasa de ser una nada frente al infinito de donde llega y a donde va.
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Consideraciones más pragmáticas para escribir novelas pueden leerse en un artículo publicado en El País, del 30 de marzo del 2018,pagina 8 de su suplemento cultural Babelia. El autor es James Salter. De él hacemos  sólo tres citas:

" El primer párrafo  da la pauta de lo que será el resto del libro."

Al novelista le dice: "Eres el héroe de tu propia vida: te pareces sólo a ti, y a menudo es la base de una primera novela."

" La mayoría de las novelas son narrativas, o sea, lineales en la forma y fieles  a la cronología."
 

 
H.Nohl


“Hermann Nohl. (Berlín, 1879-Gotinga, 1960) Pedagogo y filósofo alemán. Fue discípulo de Dilthey y profesor en Gotinga. Editó los Escritos teológicos de juventud, de Hegel (1907), y es autor, entre otras obras, de Sócrates y la ética (1904), Introducción a la filosofía (1934), Antropología pedagógica (1938) e Introducción a la ética (1939).” WIKIPEDIA

ESCALADOR


 

Echarse la mochila al hombro e irse a las montañas o tirarse  en  el sofá a ver películas y comer palomitas.

Esto en nuestros tiempos del sedentarismo, pero  en el pasado el asunto se veía diferente.

El héroe, o el rutinario, eran  abstracciones del conjunto de la vida. Correspondían estas categorías a la ética aristocrática, la primera, y a la ética democrática, la segunda.

El que se iba a hacer proezas memorables y el que se quedaba a limpiar en el establo las heces de los animales.

Si bien le iba, se lo llevaban de escudero, como a Sancho Panza. O como a Planchet, de los Tres Mosqueteros.

Vienen esas categorías de héroes y de villanos, desde los tiempos del Imperio Romano, con sus héroes y su plebe (así les llamaban),  y siguió en el feudalismo europeo, Edad Media, Renacimiento, Ilustración  y se fueron diluyendo, como antes se les concebía,  con la aparición de la ciudad industrial.

Fue cuando el individuo, niños incluidos, tuvo que cubrir sendos horarios por una miseria de salario y no le quedaban energías para nada más.

Omar Altamira Areyán
 Rappel en la Sierra de Pachuca,
Hidalgo, México.
Ahora el  motor de todo esto es el entusiasmo, mediante el cual se echa a andar la voluntad de hacer algo más, valioso,  que la rutina.

 La rutina, en sí, es de inmensurable valor,  es la que  da cohesión a la vida en general, del individuo y de la sociedad. Es el vehículo que mantiene la tradición y evita el caos.

Pero, el canto de las sirenas, mediante el cual  Odiseo pierde de vista la valiosa tradición, material, cultural y espiritual, es el utilitarismo de la vida moderna.

 El tener, y un descanso sibarítico, lo llevan, cuando todavía es joven, a un cuadro de enfermedades que, según  la Organización Mundial de la Salud, están convertidas en pandemias mundiales.

Es un mundo en el que no se puede ser diferente:

 "No todos encajamos en este mundo-le dijo el detective River,de la serie policiaca, a su psiquiatra-.En este mundo nadie puede ser diferente o extraño o problemático. O te encierran".

Son las patologías, las que nos hacen iguales a  todos, por la poca actividad psicofísica.

Así, lo que en tiempos pasados eran categorías que señalaban a señores y a villanos, o habitantes de las villas, (Zaratustra bajaba de las montañas  para sacudir a los plebeyos), en la actualidad son modos que han pasado al dominio de la ciencia médica, tanto para ricos como para pobres.

Los ricos por sebreproteinas y los pobres por sobre carbohidratos.

Del Libro Los Pirineos
de Patrice de Bellefon
Nos quedamos en la ciudad, desplegando el mínimo posible de actividad. Sin apenas sospechar lo que eso significa para  veinte millones de individuos.

¡No le cambies el agua a la pecera y observa lo que le pasa a los peces y a su entorno!

 Encomiables trabajos han salido de la pluma de la psicología social poniendo bajo el microscopio al adaptado y al desadaptado.

¡Pero, con todo, las pandemias siguen  avanzando! Aquellos viejos edificios del ISSSTE y del Seguro Social que en el principio daban, holgadamente,  atención a unos cuantos  derechohabientes, ahora deben soportar, enloquecedoramente masificados, a  muchos  más.

Subir montañas, caminando, parece ser el último  recurso que le queda al individuo habitante de la ciudad, para tratar de evitar, el peligro de la “buena vida”, el pastillero  y sus patologías psicofísicas.

Podemos mirar para todos lados buscando, el fantástico reino de San-gri-lá, donde nunca se envejece.

Pero Huehueteotl, el dios del tiempo de la cultura náhuatl, nos recuerda que la vida pasa. En el mejor de los casos sana y alegre, pero no se detiene.

Ir a las montañas, al campo, a la llanura, al desierto, como un modo de vida, es decir, no como deporte, sino toda la vida, y una inteligente alimentación, parece ser lo único que podemos hacer contra el decaimiento físico y mental que, se ve, devasta a la humanidad antes de tiempo.

El sucedáneo que ha encontrado la gente, es el gimnasio o la pista de correr o los maratones en las calles de la ciudad. Y eso ya es algo.

Pero no deja de ser un ambiente artificial, muy cuidado dentro de la ciudad. Falta el contacto con el calor, el frío el viento, la lluvia y la tierra.

No como una inclinación masoquista sino porque eso echa a andar nuestros adormecidos, o ya  atrofiados, mecanismos de adaptación psicofísica  a los diferentes modos de la naturaleza, sin dejar fuera la manera como responde nuestro organismo a la altitud, relacionada a su vez  con la presión atmosférica y ésta con la presión arterial y la producción de glóbulos rojos, etc.
Armando Altamira Areyán
 en los lahares oeste
del Pico de Orizaba

Los que más se acercan, a  la "naturaleza natural", son los que practican el ciclismo de montaña.

Ya los Presocráticos habían advertido que, sin este contacto con la naturaleza, toda práctica se aleja de la vida vivida. Y en su tiempo, casi treinta siglos atrás, ni idea tenían de lo que ahora conocemos como megalópolis.

En todo caso no(sólo)se trata del esfuerzo físico bruto por sí, sino del ideal que mueve a ese esfuerzo. Escribe Herman Nohl en Introducción a la ética

 " Es el ideal del esfuerzo y de la obra lo que da forma a ese trabajo subjetivo y siempre se halla presente en él." 

 

Bernardo González y José Flores en el
 Desierto de Altar
Sonora,México
Lo que tal vez sólo los montañistas saben es que, disfrutando de la buena vida en la ciudad, se incuban sueños de subir montañas y, cuando se ha caminado por las montañas, ya sean unas cuantas horas, o por días, y se regresa al valle, seguramente que nadie puede sentirse tan feliz, cansado y sano, en la ciudad.

 Porque la ciudad  ahora se aprecia tanto, como un plato de lentejas luego de un ayuno total de dos días.

Las toxinas, mediante el sudor, en la ascensión, han salido despavoridas de nuestro cuerpo y los vecinos… ¡ya no nos parecen tan diabólicos!

 

 

 

PITÁGORAS Y LOS VIEJOS


 

“Eduquen a los niños y no será necesario castigar a los hombres”, escribió una vez Pitágoras (572 a C.).

Veintiséis siglos y seguimos ignorando  la causa del efecto.

Lo de Pitágoras se parece  a lo que diría  Epicteto hace veinte siglos, de los niños, y después repitieron muchos, entre ellos, Napoleón: “Al niño hay que educarlo veinticinco años antes de que nazca.”

En el siglo veintiuno hay,  en el planeta, instituciones tanto gubernamentales, como no gubernamentales y hasta de la ciencia médica (Secretaría de Salud Pública, ISSSTE, Seguro Social), que vigilan, para bien,   a los viejos.

Tanto que hasta se busca la manera menos agresiva de nombrarlos: “Adultos mayores”, “Adultos con experiencia acumulada”, etc.

El gobierno de la Ciudad de México expidió la Ley de Derechos de las Personas Adultos Mayores, publicada en la Gaceta Oficial el 7 de marzo del año 2000 (entonces todavía Distrito Federal), en el que señala cerca de veinte derechos.

Sin embargo el mal social persiste. Las cárceles (o como quiera que se llamen) para  adolescentes  están saturados y las denuncias del maltrato a  los viejos llegan cada día  a la Comisión Nacional de los Derechos Humanos de los  países.

Está comprobado que los primeros agresores,  de niños  y niñas, son los que están más cerca, es decir, los familiares.

En una sociedad, señalada como  machista, toda esa conducta agresiva, tanto contra la niñez como contra la vejez, y contra las mujeres, adolescentes y  adultas, en muchos casos sólo es la consecuencia de la causa, que fue contra lo que advirtió Pitágoras.

En otras palabras, cuesta trabajo pensar que un niño o una niña, que fueron maltratados, después vayan a ser  adultos atentos y amorosos con el padre, o la madre, ahora ya viejos, que tanto los ofendieron.

Céfalo, dialogando sobre los ancianos, con Sócrates, en el principio de La República, le dice: “Algunos se afligen por las ofensas que reciben de parte de los demás a causa de su avanzada edad. Hablan de ella sólo para quejarse y la consideran la causa de todos sus males.”

Hay al menos cien manera de ofender a la niñez. Abandonarlos, sino, desatenderse de su alimentación, de su vestir, de su educación y de su convivencia mutua sana, alegre, de diversión.

Muchos tenemos mascotas en nuestra  casa, (perros, gatos, peces, pericos), mismas que necesitan comida, llevarlos al veterinario, limpiarle sus heces, sacarlos a pasear para que hagan ejercicio, etc.

Muchos, muchísimos niños, no tienen las atenciones que le dedicamos a un perro.

Muchos de estos niños mañana serán adultos resentidos y golpeadores.

Falto de  paradigmas positivos, que seguir,  la formación del niño, ese edificio no va tener buenos cimientos.

Jordi Nomen es un escritor que recomienda que nuestros hijos lean de filosofía, mediante la lectura de cuentos y novelas filosóficas, preparadas para las diversas edades.

Él escribió recientemente  una obra de esa naturaleza. Dice que hay que luchar contra el concepto de inutilidad  práctica de la filosofía en una sociedad cada vez  más mercantilista. “sin ella (sin la filosofía)es difícil lograr un poco de plenitud; o para ser conscientes de esta tiende desestabilizarse  fácilmente.” (El País, 24/03/2018).

No se puede negar que  la sociedad hace esfuerzos por remediar la situación lamentable de los viejos, pero lo hace  en sus efectos, no en sus causas.

¡Falta la educación integral!

Esto en la cultura occidental quiere decir filosofía y teología, valores materiales y valores esenciales. 
 

¡Hacia una educación integral!
 
Dibujo tomado de
El País
24/junio/2014
 
Pudiera sintetizarse así: ¡El año pasado le regalé un Rolls-Royce a mi hijo que hace medio año que no veo, pudiendo hacerlo!

¡Pero ningún día, sin falta, me he olvidado de llevarle sus croquetas a mi perro, sacarlo a pasear y recoger sus heces!

Siempre habrá hijos mal nacidos, agresivos con sus  padres amorosos y cuidadosos, en su educación integral.

Pero lo que abunda en los países del planeta son los hijos malcriados, descuidados por sus padres, mal-criados.

Platón se inclina porque los niños tengan una información amplia de la vida (formación integral), empezando por la familia. Lo dice con la palabra “sabiduría”, que para nosotros los mortales, nos suena como un abracadabra.

Para no perdernos en especulaciones respecto qué quiso decir Platón con eso de sabiduría, Jean Wahl (Introducción a la filosofía) nos aclara: “En La República (Platón) nos dice que debemos educar a los niños en la idea de la bondad de Dios y en las Leyes nos dice casi en la misma forma que Dios es bueno”.

Cinco siglos más tarde el cristianismo diría lo mismo.

Como se ve, la educación de los viejos, a partir  desde cuando son  niños, está presente en los pensadores de todos los siglos, empezando por los filósofos paganos, seguidos por los cristianos y continuando por los modernos de nuestro siglo.

 No leemos (de filosofía, como recomienda Jordi Nomen) a Pitágoras y tenemos un mundo golpeador de niños, mujeres y ancianos.

Lo que tenemos a la vista es una vejez maltratada que antes, en mucha parte,  fue maltratadora. Estamos en el mundo de la fenomenología, de la causa y del efecto, en el que las buenas intenciones son desbordadas con mucho por la realidad.

Herman Nohl en su Introducción a la ética, en la perspectiva de la formación integral, escribe:

 “Lo más grande que figura en la comparación sirve a lo más pequeño como norma para saber a dónde debería llegar para no desagradar.”

PITÁGORAS
“Pitágoras de Samos (en griego antiguo Πυθαγόρας) (ca. 569 a. C. – ca. 475 a. C.1 ) fue un filósofo y matemático griego considerado el primer matemático puro. Contribuyó de manera significativa en el avance de la matemática helénica, la geometría y la aritmética, derivadas particularmente de las relaciones numéricas, y aplicadas por ejemplo a la teoría de pesos y medidas, a la teoría de la música o a la astronomía. “WIKIPEDIA

PLATÓN Y LOS NIÑOS


 

“El que envejece deja en su lugar un individuo joven semejante a lo que él mismo fue”

le dijo Diótima,  a Sócrates, en El Banquete, escrito  por Platón.

La inseguridad en las calles, la falta de fuentes de trabajo, la juventud sin suficientes aulas universitarias  públicas donde estudiar, seiscientos millones de madres solteras en el mundo y un cielo lleno de plomo y cien contaminantes más, no es precisamente una buena carta de recomendación para las generaciones que ya se fueron,  y para la generación que se está yendo.

Diótima, la mujer que se permitía externar conceptos de filosofía al mismo Sócrates, le hace ver que los hombres buscan la inmortalidad, no persiguiendo valores  esenciales sino, movidos por la vanidad.

Veinte siglos más tarde Hamlet, de Shakespeare, se refería a la inmortalidad de los hombres: " ya puede esperarse que la memoria de un grande hombre  le sobreviva quizá medio año."

Diótima le está diciendo a Sócrates  que falta una visión integral de la persona humana.

Tan necesarias las cosas materiales como los principios éticos o morales. Sustraer, quitar, uno de estos valores y las diferencias sociales, deseadas en unos aspectos, llegarán a los niveles enfermizos que, a semejanza de la  influenza estacional, cuando faltan las vacunas, se extenderán por igual en las barriadas que en las áreas residenciales.

Aun los santos, o las personas muy espirituales, necesitan conservar, y en buen estado, su cuerpo para que se puedan manifestar en él los valores espirituales. ”El espíritu es el espíritu y las perdices son las perdices”, decía santa Teresa de Ávila.

Y los intereses materiales, a los que les faltan los principios éticos, provocan el escándalo en los tribunales y degradan la vida de los trabajadores. Comprendidos en esta categoría desde el que lustra los zapatos en la calle hasta lo eméritos de la ciencia universitaria.

No es necesario vociferar contra el utilitarismo, solo saberlo manejar, como se atrapa una víbora. Respecto del utilitarismo Carlyle anota:
 
"No está el mal en gozar de las cosas agradables, sino en permitir que estas esclavicen nuestro yo moral."

El rancio pleito de idealismo contra realismo, y viceversa, no ha pasado de un escandaloso y vacuo intelectualismo, a juzgar por los resultados pobres de vida que vemos en las calles. ¡Donde falta el pan falta el libro! Y donde falta el libro...

Los partidos políticos, en tiempos de elecciones, enarbolaban su Declaración de Principios. En la actualidad se persigue la Declaración de Intereses y la población quedó buscando por dónde sale el sol en día nublado. A Fausto se le pide que vote por Mefistófeles  y a éste que deposite su voto  en favor de la divinidad.
 

Dibujo tomado de
El País 24/03/2018

En Internet del 21/03/2018 salió la noticia siguiente:

“En México hay 11 millones de adolescentes de 14 a 17 años, que representan cerca del 10% de la población total del país y, en 2016, 3 mil 761 de ellos ingresaron a centros de internamiento por delitos como narcomenudeo, secuestro, homicidio y extorsión, según el informe especial "Adolescentes: vulnerabilidad y violencia", un trabajo respaldado por la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH).”

Ante esta realidad, no virtualidad,  que no es de un país sino que se da en muchas partes del planeta, Platón se afana porque se tenga “la vergüenza del mal y la emulación del bien.”

En La República Platón no se anda con rodeos y nos hace responsables, a los padres, en primera instancia, de lo que  serán nuestros hijos, para bien o para mal:

“Un niño no sabe diferenciar lo ficticio de lo que no lo es, y lo que se introduce en el espíritu a esa edad deja huellas imborrables. Por eso es muy importante que lo primeros relatos que oiga, sean con el propósito de conducirle a la virtud.”

 
PLATÓN


“Platónn. 1 (en griego antiguo: Πλάτων) (Atenas o Egina,1 ca. 427-347 a. C.)2 fue un filósofo griego seguidor de Sócratesn. 2 y maestro de Aristóteles.3 En 387 fundó la Academia,4 institución que continuaría su marcha a lo largo de más de novecientos añosn. 3 y a la que Aristóteles acudiría desde Estagira a estudiar filosofía alrededor del 367, compartiendo, de este modo, unos veinte años de amistad y trabajo con su maestro.n. 4 Platón participó activamente en la enseñanza de la Academia y escribió, siempre en forma de diálogo, sobre los más diversos temas, tales como filosofía política, ética, psicología, antropología filosófica, epistemología, gnoseología, metafísica, cosmogonía, cosmología, filosofía del lenguaje y filosofía de la educación; intentó también plasmar en un Estado real su original teoría política,”wikipedia

 

 

 

 

Justificación de la página

La idea es escribir.

El individuo, el grupo y el alpinismo de un lugar no pueden trascender si no se escribe. El que escribe está rescatando las experiencias de la generación anterior a la suya y está rescatando a su propia generación. Si los aciertos y los errores se aprovechan con inteligencia se estará preparando el terreno para una generación mejor. Y sabido es que se aprende más de los errores que de los aciertos.

Personalmente conocí a excelentes escaladores que no escribieron una palabra, no trazaron un dibujo ni tampoco dejaron una fotografía de sus ascensiones. Con el resultado que los escaladores del presente no pudieron beneficiarse de su experiencia técnica ni filosófica. ¿Cómo hicieron para superar tal obstáculo de la montaña, o cómo fue qué cometieron tal error, o qué pensaban de la vida desde la perspectiva alpina? Nadie lo supo.

En los años sesentas apareció el libro Guía del escalador mexicano, de Tomás Velásquez. Nos pareció a los escaladores de entonces que se trataba del trabajo más limitado y lleno de faltas que pudiera imaginarse. Sucedió lo mismo con 28 Bajo Cero, de Luis Costa. Hasta que alguien de nosotros dijo: “Sólo hay una manera de demostrar su contenido erróneo y limitado: haciendo un libro mejor”.

Y cuando posteriormente fueron apareciendo nuestras publicaciones entendimos que Guía y 28 son libros valiosos que nos enseñaron cómo hacer una obra alpina diferente a la composición lírica. De alguna manera los de mi generación acabamos considerando a Velásquez y a Costa como alpinistas que nos trazaron el camino y nos alejaron de la interpretación patológica llena de subjetivismos.

Subí al Valle de Las Ventanas al finalizar el verano del 2008. Invitado, para hablar de escaladas, por Alfredo Revilla y Jaime Guerrero, integrantes del Comité Administrativo del albergue alpino Miguel Hidalgo. Se desarrollaba el “Ciclo de Conferencias de Escalada 2008”.

Para mi sorpresa se habían reunido escaladores de generaciones anteriores y posteriores a la mía. Tan feliz circunstancia me dio la pauta para alejarme de los relatos de montaña, con frecuencia llenos de egomanía. ¿Habían subido los escaladores, algunos procedentes de lejanas tierras, hasta aquel refugio en lo alto de la Sierra de Pachuca sólo para oír hablar de escalada a otro escalador?

Ocupé no más de quince minutos hablando de algunas escaladas. De inmediato pasé a hacer reflexiones, dirigidas a mí mismo, tales como: “¿Por qué los escaladores de más de cincuenta años de edad ya no van a las montañas?”,etc. Automáticamente, los ahí presentes, hicieron suya la conferencia y cinco horas después seguíamos intercambiando puntos de vista. Abandonar el monólogo y pasar a la discusión dialéctica siempre da resultados positivos para todos. Afuera la helada tormenta golpeaba los grandes ventanales del albergue pero en el interior debatíamos fraternal y apasionadamente.

Tuve la fortuna de encontrar a escaladores que varias décadas atrás habían sido mis maestros en la montaña, como el caso de Raúl Pérez, de Pachuca. Saludé a mi gran amigo Raúl Revilla. Encontré al veterano y gran montañista Eder Monroy. Durante cuarenta años escuché hablar de él como uno de los pioneros del montañismo hidalguense sin haber tenido la oportunidad de conocerlo. Tuve la fortuna de conocer también a Efrén Bonilla y a Alfredo Velázquez, a la sazón, éste último, presidente de la Federación Mexicana de Deportes de Montaña y Escalada, A. C. (FMDME). Ambos pertenecientes a generaciones de más acá, con proyectos para realizare en las lejanas montañas del extranjero como sólo los jóvenes lo pueden soñar y realizar. También conocí a Carlos Velázquez, hermano de Tomás Velázquez (fallecido unos 15 años atrás).

Después los perdí de vista a todos y no sé hasta donde han caminado con el propósito de escribir. Por mi parte ofrezco en esta página los trabajos que aun conservo. Mucho me hubiera gustado incluir aquí el libro Los mexicanos en la ruta de los polacos, que relata la expedición nuestra al filo noreste del Aconcagua en 1974. Se trata de la suma de tantas faltas, no técnicas, pero sí de conducta, que estoy seguro sería de mucha utilidad para los que en el futuro sean responsables de una expedición al extranjero. Pero mi último ejemplar lo presté a Mario Campos Borges y no me lo ha regresado.

Por fortuna al filo de la medianoche llegamos a dos conclusiones: (1) los montañistas dejan de ir a la montaña porque no hay retroalimentación mediante la práctica de leer y de escribir de alpinismo. De alpinismo de todo el mundo. (2) nos gusta escribir lo exitoso y callamos deliberadamente los errores. Con el tiempo todo mundo se aburre de leer relatos maquillados. Con el nefasto resultado que los libros no se venden y las editoriales deciden ya no publicar de alpinismo…

Al final me pareció que el resultado de la jornada había alcanzado el entusiasta compromiso de escribir, escribir y más escribir.

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